Monte silencio del verbo

Miguel Ángel Bustos

Caminé hacia el sur, como si hubiera un sur de pasión magnética por el salvaje norte, errante ERRANTE. Que me ahorquen con flores de selvas enfermas donde nace Aquelarre en sueños, en fiebres: niebla en el monte púrpura del corazón.
Casa de los espacios cardinales ¿qué delirio es este llamado de imanes bajo un cielo que miento; quién podrá decir: abro los ojos, veo si nada ha nacido, si nada puede nacer para la muerte imaginaria?

(...)

Ah, día de los días; patria salvaje inocente eternidad. Cielo en quietud, bello abismo: mañana del Verbo. Fui, en aquel sin tiempo, un perpetuo amanecer y pasé la celeste muralla; región de banderas y soles llevados por dioses; crucé su puente de llamas, encarnación de las niñas, dejé la mañana y entré en la Noche del Verbo.

El Himalaya o la Moral de los Pájaros (1970)

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