El destierro de la Reina. EpĂ­logo

Ana Bisignani

Narrar la historia de la vida de mi abuela es parte del voto que le pedí a mi destino.
Cuando de pequeña la oía cantar, no sabía cómo resarcirla. Si hubiera hacer de mis manos dos poderosos gigantes mágicos, le habría traído esa España a sus pies.
No sé si presentía la plegaria adherida a su voz, pero a mí me llegaba de ese modo, como un último deseo, como el precioso vestido final de alguien que no quiso salir de su casa natal y que sólo se pudo resignar, aprisionando recuerdos queridos y formando una coraza, por cada dolor que le tocó vivir. Aunque no lo pidiera, merecía morir con los honores de una reina desterrada, protegida por los únicos paños que privilegió: el rojo y el amarillo.

El destierro de la Reina (2009)

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