El atardecer se escurre
detrás de las sombras vegetales.
Los dedos estáticos del silencio
interceptan a las bandadas del pensamiento,
mientras se insinúa un abismo
entre el espacio y la mirada.
Pero la distancia regresa
del pensamiento y de la mirada
con un manojo de ausencias inquietas,
y sin darse cuenta
la distancia es otra mirada,
otro pensamiento,
que se abre en un horizonte paralelo.
De su libro "Brevario de la luna de marzo". Buenos Aires, Nuevo Ser.