Cuencos de vino
Nicolás Tripaldi
a Li Tai-Po
El odio se nutre de los resentimientos,
y liba la pócima acerba
del miedo.
Incapaz de enfrentarse consigo mismo,
descarga su látigo en el lomo
de inocentes mortales.
¿Cuándo un espejo reflejó a un hombre
sin su lámina de plata?
Los emprendedores pasan su tiempo agobiados,
jamás se detienen a mirar
cómo la luna duerme en el estanque.
No aprendieron a atesorar la quietud.
Los violentos transforman la vida
en un sumidero sangriento.
Así nunca dominarán el cielo.
En esta aparente tenebrosidad,
mejor beberé mis cuencos de vino,
a solas con mi sombra.
Compartiré con el arroyo,
las piedras y los pinos,
mi embriaguez,
mi alegría silenciosa.De su libro "Crepúsculo y cenizas". Buenos Aires, Dunken, 2009