En la otra puerta

Homenaje al Bar Sportsman

Homenaje al Bar Sportsman, de Cristian Del Vitto

Cristian Del Vitto

2005

No se trata de la decoraciòn de un bar, sino de un homenaje a un bar que se incendió y se perdió. El mural está ubicado en las calles Lisboa entre 12 y 11 de la ciudad de Berisso, provincia de Buenos Aires. La importancia de homenajear a un bar y su ente radica en que era el lugar en donde pasaron personajes célebres que hicieron a la vida de política y cultural de la ciudad.
El lugar era un sitio por donde pasaron desde el Mariscal Tito que fue obrero en nuestro frigorífico y luego fue el que llevó el comunismo a Yugoslavia, Eugene O´neìl famoso dramaturgo y suegro de Chaplin, Cipriano Reyes, asiduo visitante creador del Partido Lavorista Argentino, precusor del 17 de octubre que dio nacimiento al peronismo y otros personajes que son más reconocidos por los vecinos de Berisso, tales como Tincho, un querido vendedor de diarios, De Micheli y su orquesta y por último uno de los dueños del bar de apellido Villardel.
El sitio en el que se encuentra el mural es en el frente de la casa de la nieta de Villardel. Ella pidio este homenaje al bar.
Las técnicas utilizas en este mural son varias. Esmalte, relieve en cemento esmaltado, incrustaciones cerámicas, cartelería real y hasta Esgrafiado.
Mide aproximadamente 4 por 7 metros.

¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

Un hombre que camina la poesía

Un hombre que camina la poesía

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Romance de la luna, luna

A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca

Romancero gitano (1927)
enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias