Venciendo prejuicios como el de jugar con muñecas, Ernesto, comenzó el desafío: produciendo, generando imágenes fotográficas, diseñando y construyendo escenografías, con el apoyo de objetos cotidianos o no tan convencionales, cosiendo ropitas para el vestuario y acomodando el peinado para salir a escena.
Aquí una de sus muñequitas traviesas.