Bronce
132 cm
Venecia, Colección Peggy Guggenheim
De 1919 a 1949, ejecutó veintidós versiones o más bien veintiséis si se cuentan los cuatro yesos que se conservan actualmente en el Museo Nacional de Arte Moderno de París.
Tanto va la partícula al uranio que al final se parte como un óvulo
La razón es inmutable hasta que la voz
cava una herida
Ya no hay corazón que la pena rompa
Por cualquier tormento el alma estalla
Tanto va el alma al cuerpo que al final
se quiebra como un cántaro
Se quiebra en partes que otra vez se quiebran
Al azar golpean contra el núcleo que corrompen
Hasta que el cuerpo flagelado no es más cuerpo
Todo comienza con un núcleo que se parte
Un corazón que se deshace a golpes
Un átomo de uranio
Y la tierra es espejo donde se mira el hombre
Un terreno baldío que sin leña arde
Un corazón frío que no late