En la otra puerta

Muchacho con cerezas

Muchacho con cerezas, de Edouard Manet

Edouard Manet

1858

Es una de las primeras obras de Manet, realizada cuando tenía unos veinticinco años y poco después de haber abandonado el estudio de Couture, donde estuvo seis años. Si por una parte revela el influjo de su maestro en la minuciosidad del modelado, obtensible en el rostro del muchacho, en el cuello de su camisa y en las tres cerezas que cuelgan a la izquierda, se advierte ya que Manet ha iniciado bien su carrera. El tamaño de la figura, su frontalidad agresiva, la insistencia de los rojos y los verdes como zonas cromáticas predominantes, así como la perfecta distribución y el equilibrio diagonal de los elementos compositivos, constituyen otras t5antas características del estilo de Manet.
El tema de una figura inclinada sobre el borde de una pared procede de la pintura flamenca, cuyo estudio apasionó a Manet. Si el muchacho estuviera haciendo pompas de jabón, esta obra se parecería mucho a otra de un pintor francés del siglo XVIII, Chardin, igualmente atraído por el arte flamenco. En 1867 Manet pintó el tema de las pompas de jabón, pero el cuadro (también en la colección Gulbenkian) no se acerca tanto como este a la composición del de Chardin.

Un día como hoy en 1936 muere Gilbert Keith Chesterton

14 de junio de 1936 - Muere Gilbert Keith Chesterton

¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

La revolución no cumplió

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Las dos criaturas

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Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

El viento en la isla

El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.

Escucha como el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío.

Pablo Neruda

Los versos del capitán (1952)
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