Campos de Castilla

Antonio Machado

1912 - Poesía

La estancia de Antonio Machado en Soria y el contacto diario con la tierra, paisaje y alma castellanos, contagiaron al poeta de su hondura esencial hasta lograr una identificación y un eco en su interioridad lírica.

"Campos de Castilla", su libro capital, representa la expresión de esta andadura. A la exposición de lo temporal, de lo objetivo y de lo efímero —la poesía es palabra en el tiempo—, Antonio Machado comunica su preocupación filosófica y su meditación en torno al destino de España.

Textos para leer de Campos de Castilla

  • A un olmo seco (Poesía)
  • Amanecer de otoño (Poesía)
  • Caminos (Poesía)
  • Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido (Poesía)
  • Obras de Antonio Machado

  • 1903 - Soledades
  • 1907 - Canciones
  • 1907 - Soledades, galerías y otros poemas
  • 1912 - Campos de Castilla
  • 1917 - Nuevas canciones
  • 1917 - Poesías Completas
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿En qué obra aparece la muerte representada por una bella mujer llamada La Peregrina?

    Marcos Silber

    "Felizmente una gran cantidad de editoriales apuestan a la edición y difusión de títulos extramarketineros".

    Mabel Pedrozo. Cuentos excelentes

    "Creo que Mabel Pedrozo ha leído mucho al escritor argentino Julio Cortázar"

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Calle desconocida

    Penumbra de la paloma
    llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde
    cuando la sombra no entorpece los pasos
    y la venida de la noche se advierte
    como una música esperada y antigua,
    como un grato declive.

    En esa hora en que la luz
    tiene una figura de arena,
    di con una calle ignorada,
    abierta en noble anchura de terraza,
    cuyas cornisas y paredes mostraban
    colores blandos como el mismo cielo
    que conmovía el fondo.

    Todo -la medianía de las casas,
    las modestas balaustradas y llamadores,
    tal vez una esperanza de niña en los balcones-
    entró en mi vano corazón
    con limpidez de lágrima.

    Quizá esa hora de la tarde de plata
    diera su ternura a la calle,
    haciéndola tan real como un verso
    olvidado y recuperado.

    Sólo después reflexioné
    que aquella calle de la tarde era ajena,
    que toda casa es un candelabro
    donde las vidas de los hombres arden
    como velas aisladas,
    que todo inmediato paso nuestro
    camina sobre Gólgotas.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias