En la otra puerta

Odas para el hombre y la mujer

Leopoldo Marechal

1929 - Poesía

Obras de Leopoldo Marechal

  • 1966 - Heptámeron - (Poesía)
  • 1965 - Autopsia de Creso - (Ensayo)
  • 1948 - Adán Buenosayres - (Novela)
  • 1940 - El centauro - (Poesía)
  • 1940 - Sonetos a Sophia - (Poesía)
  • 1939 - Descenso y ascenso del alma por la belleza - (Ensayo)
  • 1937 - Cinco poemas australes - (Poesía)
  • 1936 - Laberinto de amor - (Poesía)
  • 1929 - Odas para el hombre y la mujer - (Poesía)
  • 1926 - Días como flechas - (Poesía)
  • 1922 - Los aguiluchos - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1989 camilo José Cela recibe el Premio Nobel

    19 de octubre de 1989 - Camilo José Cela recibe el Premio Nobel

    ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Poema XX

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    la noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    la misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias