En la otra puerta

Faltan siete letras

Ricardo Cardone

Lencería. Unos anteojos grandes para esconder lo imposible. Labios pintados. Cabello recogido. Uñas esmaltadas. Ganas de atender. Buenas tardes ¿Qué necesita? Una mujer. No vendemos mujeres. ¿Y usted qué es? Mujer, pero no estoy a la venta. No importa, necesito una mujer. Eligió el lugar equivocado. Entré aquí porque necesito una mujer. Me va a tener que disculpar pero aquí no vendemos mujeres. Señorita, no tengo muchas ganas de discutir sobre lo que usted vende ni sobre lo que yo necesito, así que si no me quiere atender llame al encargado. Buenas tardes. Su empleada quiere que me vaya. No entiendo su problema. No es un problema, es una necesidad, necesito una mujer. Señor, este es un comercio que vende ropa interior de mujeres pero no mujeres. Yo no quiero comprar una mujer, solamente necesito una mujer ¿a usted le gustaría que lo compren?, a mí tampoco. Será mejor que busque en otro lado porque acá no tenemos mujeres de las que necesita. Se equivoca, ya elegí a la mujer que necesito, es aquella que está al lado del sutién. La señorita es una empleada del lugar. No me importa que sea empleada o dueña del local. Señor, esa mujer no está a la venta. No la quiero comprar, solamente la necesito. Yo entiendo que la necesite, pero a esa mujer no se la podemos ofrecer. ¿Y por qué no? Porque nos pertenece. ¿Usted es el dueño? No, no soy el dueño de ella. Entonces no le pertenece, me la llevo. Señor. Sí, mi amor. Tranquilícese. No puedo, la estoy necesitando más que al aire que respiro. Yo no lo necesito. El que la necesita soy yo, no usted. Señor, si me necesita sin que yo lo necesite, no me necesita. Se equivoca, usted se viene conmigo porque me va a necesitar. Señor, yo me iré con usted, pero cada día que pase necesitará más de mí. Ayer necesitó mirarme, hoy necesitó tenerme, mañana necesitará que lo ame. Eso mismo. Para amarlo primero tengo que necesitarlo y yo no lo necesito. Entonces me puede amar sin necesitarme. Si es así, me voy con usted. ¿Me amás? Sí. Soy feliz. Yo también. No necesito nada, ni siquiera a vos. Yo te necesito tanto. Yo te amo porque no te necesito. Yo te necesito porque te amo. Pensé que me necesitabas. Te amo. Me necesitás. Te amo. ¿Me necesitás? Te amo. No me necesitás. Te amo y mucho. Te necesito y tanto. No me dejes. Te amo. Te pierdo. Te amo. ¿Te vas? Te amo. Sin vos no vivo. Te amo. Creo que ya no te necesito.

Cabello suelto. Resto de cansancio en la luz del rostro. Una vez más revisando la línea de la ropa. Luces apagadas. Menos una. La que ilumina el crucigrama. Falta media palabra. Siete letras. Termina en miento. Todas las palabras necesarias terminan en miento. Razonamiento. Juzgamiento. Miento termina en miento. De principio a fin, pero no, miento no va. Tiene siete letras antes de miento. A ver qué dice el punto cinco. “Estado de incertidumbre que experimentan los seres racionales cuando sus necesidades se ven reflejadas en otra persona”. Empieza con la letra e. Enamoramiento entra justo. Ahora se puede leer la frase de Jaques D´Etriev de arriba hacia abajo y a dos columnas: La necesidad del amor te convierte en esclavo de él.

Las dos criaturas (2023)

enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias