Arriba, ¿qué es arriba?, quedaba lo que el cielo oculta, esa mancha oscura y deforme que ni alumbra ni protege, esa mancha que es toda sal. Arriba, ¿qué es arriba?, no hay luz ni hay sombra, no hay hambre ni hay sed, no hay decepción ni hay esperanza. Arriba, ¿qué es arriba?, sopla un viento siniestro que llega hasta nuestros despojos y los agita como si fueran pétalos de una rosa seca, abriéndonos las heridas hasta cubrirlas con tierra. Y ese viento, siniestro y obstinado, poco a poco va haciéndose de la noche hasta quedarse con todos sus brillos, con todos sus secretos, con todas sus metáforas.
Somos seis
Dejo aquí el vaso medio lleno
Un grito que cuelga de mi cuello
Unos dientes inservibles
Una toalla húmeda
Un cielo gris sin uso doblado en el cajón
Una frazada mordida por mis manos
La lluvia de hoy y de toda la noche
Un repulsivo olor a amor
Sobre la cama dejo una boca blanca
Aún quedan palabras en la almohada
Un color azul en el espejo
Apenas esta penumbra
El olor rancio de la última comida
Un puré con gusto a árbol
Unos ojos tiesos