Hay un silencio que descubre el nombre del tiempo, un estallido en medio de la melodía que rescata un concierto secreto parecido al de una guitarra. Esta poesía dice el rumor de la escasez primera. Quien escribe regresa aquí al origen del tiempo y lo transita hasta que el eco mismo de las palabras repara lo que revela.
Quién de los dos recuerda el corazón de pólvora, recuerdo, ausencia y tiempo que sin conciencia caen, se arrojan a lo innumerable, al no principio, al no convertido, al no que provoca, al no. El no cae por peso propio replica y desmantela toda posible línea recta de esta escritura rota, para ser leída sobre el muro de lo que jamás deberemos explicar, para ser leída con un ojo puesto en una estaca.
Susana Gil
Ojo de lata
Lenta la lata late
Lata lejana que tala
Letanía que delata
Hoja de lata
Hombre de hojalata
Hambre que el luto enluta
Ojal que la lata ojala
Filo de plata
Fila de latas
Ojo letal del tallo
Lata que la tela talla
De luto la lata late
Lote de latas
Borde de plata
Corazón de rata