En la otra puerta

La muerte en Madrid

Raúl González Tuñón

1939 - Poesía

Textos para leer de La muerte en Madrid

  • De pronto entró la Libertad (Poesía)
  • Descubrimiento de España (Poesía)
  • Obras de Raúl González Tuñón

  • 1977 - El banco de la plaza - (Poesía)
  • 1969 - El rumbo de las islas perdidas - (Poesía)
  • 1965 - Poemas para el atril de una pianola - (Poesía)
  • 1963 - Demanda contra el olvido - (Poesía)
  • 1957 - A la sombra de los barrios amados - (Poesía)
  • 1954 - Todos los hombres del mundo son hermanos - (Poesía)
  • 1952 - Hay alguien que está esperando - (Poesía)
  • 1945 - Primer Canto Argentino - (Poesía)
  • 1943 - Himno de pólvora - (Poesía)
  • 1941 - Canciones del tercer frente - (Poesía)
  • 1941 - A nosotros la poesía - (Poesía)
  • 1941 - Las islas - (Poesía)
  • 1941 - Caprichos de Juancito Caminador - (Poesía)
  • 1939 - La muerte en Madrid - (Poesía)
  • 1938 - Las puertas del fuego - (Poesía)
  • 1936 - La rosa blindada - (Poesía)
  • 1936 - Ocho documentos de hoy - (Poesía)
  • 1934 - El otro lado de la estrella - (Poesía)
  • 1934 - Todos bailan (poemas de Juancito Caminador) - (Poesía)
  • 1930 - La calle del agujero en la media - (Poesía)
  • 1928 - Miércoles de ceniza - (Poesía)
  • 1926 - El violín del diablo - (Poesía)
  • ¿Con qué seudónimo firmó Cortázar su libro de poemas Presencia?

    Carmen María de Jaén

    Carmen María de Jaén

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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