A la sombra de los barrios amados

Raúl González Tuñón

1957 - Poesía

Obras de Raúl González Tuñón

  • 1926 - El violín del diablo
  • 1928 - Miércoles de ceniza
  • 1930 - La calle del agujero en la media
  • 1934 - El otro lado de la estrella
  • 1934 - Todos bailan (poemas de Juancito Caminador)
  • 1936 - La rosa blindada
  • 1936 - Ocho documentos de hoy
  • 1938 - Las puertas del fuego
  • 1939 - La muerte en Madrid
  • 1941 - Canciones del tercer frente
  • 1941 - A nosotros la poesía
  • 1941 - Las islas
  • 1941 - Caprichos de Juancito Caminador
  • 1943 - Himno de pólvora
  • 1945 - Primer Canto Argentino
  • 1952 - Hay alguien que está esperando
  • 1954 - Todos los hombres del mundo son hermanos
  • 1957 - A la sombra de los barrios amados
  • 1963 - Demanda contra el olvido
  • 1965 - Poemas para el atril de una pianola
  • 1969 - El rumbo de las islas perdidas
  • 1977 - El banco de la plaza
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Entrevista a la escritora Genma Sánchez Mugarra

    Entrevista a la escritora Genma Sánchez Mugarra

    Yourcenar

    Yourcenar

    Por Mario Goloboff

    El poema de hoy

    Las muertes

    He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
    lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
    de la piel del lagarto,
    inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
    de alguna lágrima;
    arena sin pisadas en todas las memorias.
    Son los muertos sin flores.
    No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
    Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
    Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
    mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
    porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
    infames lechos vendidos por la dicha,
    porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
    gota de salmuera.
    Esa y no cualquier otra.
    Esa y ninguna otra.
    Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
    de nuestra vida.

    Olga Orozco

    Las muertes (1951)
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