Una gota de sangre en la sal es un repentino silencio, una repulsión atroz, una desilusión interminable. Una gota de sal en la sangre es un grito que nadie escucha, el dolor de esa desilusión, la boca hambrienta de esta soledad. Que nadie busque en mi sangre el primer desvelo, el rayo de ilusión, la ruptura de la espera, la gota de sal. Nada más que un río de abandono corre por mi sangre y nada más correrá cuando muera devorado por las fieras que abren heridas y que abren fuego. Nada habrá en mi sangre porque ya no será mía. Será de todos y será de nadie. Dejará de ser un río que se pierde bajo un manto de piedras afiladas. Seguirá su cauce y caerá al despeñadero donde la sal es río y la sangre es una gota más.
Un perro
Tierra de abandonados
Almas de hombres que dejaron de ser hombres
Almas de árboles que dejaron de ser árboles
Almas creyentes hartas de ser creyentes
Qué cielo habitan los disconformes
Qué lugar ocupan los sin lugar
Con qué aire sueñan los que duermen bajo tierra
Tierra rodeada de tierra
No conoces el mar que socava las raíces
Otros dominios te protegen
Algunos han llegado a este oasis
Hablan otro idioma
Sueñan otros sueños
Comen tierra como árboles
No respiran