En la otra puerta

Fortunato Ramos

"Destinen la atención a la educación"

Fortunato Ramos
Cuando se habla con Fortunato Ramos es probable que uno se encuentre en algún rincón del mundo. No tanto por la geografía a la que Fortunato pertenece. Tampoco por el regionalismo que ésta impone. La voz firme y pausada con una leve disfonía, el sentido de lugar, la sabiduría de un pensamiento más cerca de la tierra que de la esterilidad de la palabra, la copla como forma de escritura y la música como forma de liberación hacen que uno se desplace del centro, que busque la sabiduría en los puntos alejados, como el propio Fortunato, ya con su poncho rojo y su acordeón, ya firmando ejemplares de su nuevo libro Personajes de la Quebrada de Humahuaca (ver) o bien enseñando lo que aprendió de sus maestros y aprendiendo a la vez de sus alumnos, tal como dice. El centro, en todo caso, se irá alejando hacia algún rincón en donde el maestro rural, músico y escritor Fortunato Ramos, envuelto en su acordeón, se encuentre enseñando los valores relegados de cada niño y de cada hombre que sufre la marca de la enajenación de su propia cultura.

¿Qué es ser colla?

Colla es el hombre que vive en el norte, no sólo el hombre que vive en la Quebrada de Humahuaca, sino el que vive en una vasta región del Imperio del Collaje. No olvidemos que el Collaje está dividido en cuatro partes. Ese imperio semejante Inti-Suyu, Chinchay-Suyu, Cuanti-Suyu y Colla-Suyu. La parte del Colla-Suyu nos comprende y nos entiende a nosotros. Colla es el habitante de esa zona. ¿Y qué es Collaje? Bolivia, Perú, norte de Argentina. De ahí venimos y tenemos una raíz muy profunda. Esa raíz es netamente original de unos antepasados de una cultura muy importante. Colla es un término que significa señor, eminencia, excelencia. Eso quiere decir colla. Muchos no lo conocen. Muchos creen que colla es un desprestigio. Y es todo lo contrario. Antes, me refiero hace 40 años atrás, tal vez nadie quería ser colla. Hoy, ser colla está de moda.

¿Puede ser porque ha sido declarada esa zona como Patrimonio de la Humanidad?

Casualmente por eso hoy hay muchos collas. Todos quieren ser collas. Inclusive hay gente que no es del lugar, se pone el traje de colla y quiere ser colla. Qué importante que es esto. Hace 40 años yo decía en un programita chiquito radial de La Quiaca, “nosotros tejemos nuestros ponchos, pantalones de barracán, chales de llama, mucha ropa de la zona, pero en estos momentos el joven viste otras ropas” – y estaban de moda unos vaqueritos, camperas vaqueras, pantalones vaqueros, que todo el mundo usaba-, ropas traídas de afuera que eran bonitas, por supuesto, y yo decía: “ojalá algún día otras personas quieran vestirse con nuestros ponchos, nuestros chales”. Y hoy hemos llegado a eso. El que va a la Quebrada de Humahuaca sea rubio, sea blanco, sea como fuere, llega a la Quebrada y se pone un poncho, un chulo y anda bailando carnavalito por la calle.

¿Cómo trasciende la cultura colla? ¿Cómo llega hasta la llanura?

Llega a través de la música, a través del regionalismo, a través de los cultores que mucho han trabajado desde hace muchos años en la zona. Y uno de esos referentes es Jaime Torres, Jaime Dávalos, gente que ha llegado por allá y ha escrito y ha cantado en esos 40 años. O sea que los cultores son un poco los artífices de todo esto.

¿Y usted siente que esa cultura llega a través suyo, que usted es el medio?

Estoy seguro porque hace 40 años publico un folletito donde está ese conocido poema, No te rías de un colla (leer), hoy muy conocido. Después viene el libro que contiene la historia de Veronico Cruz en la que se basan para hacer la película La deuda interna. Después viene el erke, Jaime Torres me lleva a todo el mundo con mi acordeón, con mi erke y para ponerle un broche de oro los Divididos me invitan a tocar el erke y lo ponen al erke en un tema que se llama Mañana en el Abasto. ¿Y por qué pega? Pega porque Mañana en el Abasto habla del interior de la tierra, de los subterráneos. Porque el erke es del interior de los socavones del minero, porque el erke es del interior de los cerros, de los huancares donde salen los cantores, los cantores de coplas, los cantores populares.

¿Qué son los huancares?

Huancar es un interior encantado de los cerros, misterioso. En Abra Pampa están los huancares. Entonces el cantor que quiere ser buen cantor se interna en los cerros. Se queda un día, dos y según dicen que ahí se encantan. Y sale un buen cantor, verdaderos cantores de coplas.

¿Cómo ve la educación occidental en el niño colla y en el niño norteño sobre todo, que es muy distinta a la del niño de la llanura?

Antes estaban muy diferenciadas. Hoy por suerte los programas están regionalizados y se lo entiende muy bien al colega que escribe sobre sus experiencias de aprendizaje, usa los instrumentos regionales, usa el lenguaje regional y con esta apertura el colega tiene cierta libertad para hacer sus propias experiencias, crear un método, volcarlo a los chicos, usar toda la cultura regional para la enseñanza. Eso es positivo.

¿Hay una libertad que antes no existía?

Hay una disposición última que es muy buena, que todo está permitido en ese aspecto de la regionalización.

¿Cómo llega a la escritura? ¿Llega primero la música y de ahí se vuelca a la escritura o es al revés el proceso?

Llega la parte reglamentaria aceptada y después el docente debe ser creativo. Y cuando es creativo debe ser en música para enseñarle el lenguaje, música para enseñar las matemáticas, lo que se pueda. Crear para que el chico aprenda cantando. Si el maestro es músico puede lograr eso. Y pueda crear canciones, pueda crear cuentos, pueda crear recreos, todo con música.

¿Y a usted cómo le llega la escritura y la música? ¿Primero le llega la escritura, primero le llega la música, cómo es que llega a volcar esa escritura en libros?

A mí me llega primero la música desde los 14 años. Como toco el acordeón para los carnavales de la Quebrada, entonces la música me sirve para conectarme con los chicos y con los vecinos. Me sirvió para eso. Y luego conociendo la vida del lugar me impresiono tanto que un día me puse a escribir de a poquito. Primero poemas, después a escribir sobre la terminología regional, ir descifrando los términos, ir explicándolos, y lo más rico, vivir las anécdotas, cada una de las vivencias que he tenido la oportunidad de compartir con los vecinos y con los colegas en los cerros. Ese es el fruto y por eso escribo. Primero poesía regional, coplas, después sobre un chico especialmente, después costumbres y últimamente sobre los vecinos que contiene este libro Personajes de la Quebrada de Humahuaca. Por supuesto que hay mucho más. He tenido la oportunidad de hacer un programa por 10 años. Un programa cultural que se llamaba Humahuaca corazón de la Quebrada. En ese programa, luego de haber ganado unos premios nacionales que se llaman Broadcasting, he podido guardar 400 programas de los cuales iré sacando de a poco para ir haciendo los libros sucesivos. Son muy ricos porque tienen anécdotas, desde la bagallera que es una contrabandista, desde la que fabrica las empanadas, los tamales, el perrito de San Roque, el corderito de San Juan, las luminarias, los cortaderales, las chinas de los cerros, los erkes, la sanata, los erquenchos, la toula, la llareta, es decir, flora, fauna, música, costumbres, una serie de cosas, un bagaje impresionante e interminable de la Quebrada de Humahuaca.

¿Cuáles fueron sus maestros en la escritura o es autóctono completamente y se decidió a escribir sin haber leído a otros que hayan escrito?

No he leído mucho. Lo que escribo es vivencial. La cultura uno la absorbe, la mama desde niño, así lo aprendimos. Entonces para escribir esto hay que conocer. Por suerte lo aprendí. Lo aprendí pero por experiencia propia. Les transmito a mis chicos, mis hijos y mis maestros, mis alumnos, todo lo que he podido captar. Y mis maestros también fueron modelos porque hay mucha gente en los cerros que son verdaderos modelos que nadie los conocen. Yo he podido conocerlos porque caminé y llegué hasta el lugar, pude aprender de ellos. Yo fui a enseñar pero aprendí de ellos. Este es el valor más importante. Y en homenaje a ellos que no pudieron escribirlo, que se quedaron allí, voy a tratar de sacar a luz todo lo que esté en mis manos.

¿Y el cine para eso ayuda no?

Sí. Pude escribir una película que se llama Ecos sobre los Andes, que es la vida del maestro rural, y luego viene La deuda interna, conocida en el mundo, que es la vida de Veronico Cruz. Pero están los libros en los cuales cada rincón de la Quebrada, cada palmo de la Quebrada, voy a tratar de describirlo. Yo les aseguro que no es fácil. Les aseguro que hay que conocerlo profundamente, hay que vivir, hay que compartirlo. El secreto que se transmite o que transmito es indiscutible, es sustancioso. Tiene un contenido bastante sustancioso. Así que estoy convencido de todo esto, por eso puedo escribir.

¿Ya tiene su próximo libro además de éste?

Éste es el último que acabo de sacar (ver). Puedo armar por lo menos cuatro o cinco más en base a los programas que tengo. Pero habría mucha más producción de acuerdo al tiempo que nos brinde la vida que esencialmente es eso.

¿Cómo ve a la educación?

Si la política educativa funciona en base a un sustento de cada lugar, a un sustento regional, respetando a los educadores que vienen de base, por supuesto a los pedagogos, por supuesto a toda la gente que estudia, que sabe de educación, respetando todo eso, elementalmente las bases, la educación puede andar muy bien. Pero la política educativa tiene que disponer de mayor presupuesto porque la base de la economía es la educación, la base del progreso de los pueblos es la educación. Y si no yo no entiendo al político que no destina toda la fuerza para la educación de su pueblo. Cuando su pueblo esté educado va a progresar. Cuando su pueblo esté educado va a producir. Cuando su pueblo esté educado va a ser grande. Mi pedido a los que dirigen la política educativa del país: Destinen la atención a la educación.

.:Ver biografia y obras de Fortunato Ramos

Por Ricardo Cardone

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Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Epigramas

1

El pagano adornó con la vida sarcófagos y urnas:
los faunos bailan alrededor; forman un grupo estridente
con el coro de bacantes; al soplar el cuerno sonoro,
el de la pata de cabra emite un sonido tosco.
Címbalos, tambores suenan; vemos y oímos el mármol.
¡Un revuelo de pájaros, qué bien le sabe al pico la fruta!
No los espanta ruido alguno, mucho menos espanta a Amor,
que disfruta de la antorcha entre la variada multitud.
Así somete la exuberancia a la muerte; y las cenizas de dentro
parecen, en la región silenciosa, disfrutar todavía de la vida.
Así, este libro que colmó de vida en abundancia
envuelve el sarcófago del poeta.

2

Apenas vi en el cielo azul el sol ardiente,
de la peña caían ricas guirnaldas en la hiedra,
vi al viñador tenaz que ataba la cepa al álamo,
y me rozó un suave viento que venía
de la cuna de Virgilio,
las musas se reunieron con su amigo,
mantuvimos una conversación deshilvanada,
como le gusta al caminante.

3

Tengo siempre a mi amada anhelante entre los brazos,
mi corazón se estrecha siempre con fuerza a su pecho,
mi cabeza se apoya siempre en sus rodillas, levanto la vista buscando su boca, sus ojos.
"¡Débil!", me diría alguien. "¿Y así pasas tus días?"
Ah, no tienes idea qué mal los paso. Escucha lo que me sucede:
para mi desgracia, le di la espalda a la única alegría de mi vida;
desde hace veinte días me lleva a rastras este coche.
Me desafían Vetturine, me halaga el tesorero,
y el criado del lugar trama mentiras y engaños.
Si quiero escapar el jefe del correo me entretiene.
Los carteros son los amos, y luego los aduaneros.
"No te entiendo, te contradices. En el paraíso estabas, al parecer,
feliz como Rinaldo".
Ah, yo me entiendo muy bien: mi cuerpo está de viaje,
pero mi espíritu reposa ahora y siempre
en el regazo de mi amada.

4

Esta es la Italia que dejé. Los caminos siguen polvorientos;
haga lo que haga, se sigue estafando al forastero.
En vano buscas la honradez alemana por todos los rincones,
aquí hay vida y estrépito, pero no hay ni orden ni disciplina.
Cada uno cuida sólo de sí mismo, desconfía de los otros, es
vanidoso. Y los gobernantes se interesan sólo por ellos mismos.
El país es hermoso; pero no volveré a encontrar a Faustina.
Esta ya no es la Italia que abandoné con dolor.

5

Acostado en la góndola pasaba entre los barcos
del Gran Canal, muchos de ellos cargados
con diversa mercancía para nuestras necesidades:
trigo, vinos y verdura, leños, así como arbustos ligeros.
Pasamos por en medio de los barcos
veloces como una flecha;
entonces un laurel perdido me rozó bruscamente las mejillas.
Yo exclamé: Dafne (4): ¿me hieres?
Más bien hubiera esperado una recompensa.
La ninfa susurró sonriendo:
los poetas no pecan mortalmente. La pena es leve.
¡Adelante!

6

Cuando veo al peregrino no puedo contener nunca las lágrimas.
¡Oh, qué felices nos hace una idea equivocada!
7

Tuve un amor a quien quise sobre todas las cosas.
Ahora ya no lo tengo.
¡Calla y soporta la pérdida!

8

Esta góndola es como una cuna: se mueve en perfecto balanceo
y el arca encima parece un ataúd espacioso.
Así está bien. Entre la cuna y el ataúd, indiferentes,
vamos flotando por el Gran Canal de la vida.

9

¿Ves al nuncio andar solemne junto al Dogo?
Entierran al señor, sellan la piedra.
No sé qué piensa el Dogo,
pero el nuncio seguro sonríe ante derroche tan serio.

10

¿Por qué se comporta así el pueblo y grita?
Quiere alimentarse, engendrar hijos y darles como pueda de comer.
Fíjate bien en esto, viajero, y haz en casa lo mismo.
Ningún hombre consigue más, por mucho que aparente.

11

Cómo tocan las campanillas los curas. Lo hacen sólo
para que la gente venga y parlotee.
No me insulten a los curas; ellos saben lo que el hombre
necesita: ser feliz parloteando todos lo días.

12

Que el sectario reúna tantos alumnos como la arena junto al mar.
La arena es la arena. Que sea mía la perla: tú, amigo juicioso.

13

Qué agradable resulta en primavera pisar con pies ligeros,
el trébol en capullo,
palpar con mano suave la lana del cordero,
ver llenas de flores las ramas que recobran la vida,
luego atraer con la mirada ardiente el follaje que reverdece.
Pero más agradable es todavía adornar
con flores los pechos de la pastora.
Ay, el mes de mayo me priva del placer de siempre.

14

Este yunque es como el país, el martillo como el príncipe
y la chapa es como el pueblo que se tuerce allí en medio.
Pobre chapa, sólo los golpes arbitrarios dan en el blanco
y el caldero parece nunca terminarse.

15

Mientras el hombre juicioso cuenta enamorados solitarios,
el fanático consigue muchos discípulos, y conmueve a la masa.
Los cuadros que hacen milagros son, por lo general, malas pinturas:
las obras del espíritu y del arte no se han hecho para la chusma.

16

Que se haga soberano quien sabe sus propios intereses,
pero nosotros elegimos al que sabe nuestros intereses.

17

La indigencia, se dice, enseña a rezar; quien quiera aprenderlo
que vaya a Italia. El forastero seguro encontrará allí indigencia.

18

Qué enorme aglomeración ante esta tienda.
Con qué diligencia se sopesa,
se cobra, se entrega la mercancía.
Aquí se vende rapé. Es decir, conocimiento de uno mismo.
El pueblo va a buscar eléboro sin receta ni médico.

19

Todo noble veneciano puede llegar a ser Dux: esto lo hace,
desde niño, distinguido, singular, reflexivo y orgulloso.
Por eso son tan finas las hostias en la Italia católica,
pues de esta misma pasta el sacerdote consagra a Dios.

20

Quietos junto al arsenal hay dos leones de la Grecia antigua;
a su lado parecen pequeños torre, puerta y canal.
Si la madre de los dioses descendiera, los leones se doblegarían
ante el carro, y ella los pondría adelante como caballos.
Pero ahora descansan tristes; el nuevo gato alado ronronea
por todas partes, y Venecia lo denomina su patrón.

21

El peregrino camina infatigable. ¿Encontrará al santo?
Va a oír y ver al hombre que hizo los milagros.
No, al santo se lo llevó el tiempo; sólo encontrarás restos,
su cráneo, algunos huesos bien guardados.
Todos somos peregrinos los que buscamos a Italia:
honramos sólo huesos dispersos, crédulos y alegres.

22

Amable te muestras hoy, Júpiter Pluvio,
pues múltiple es el regalo de esta hora:
das de beber a Venecia, vegetación verde a la tierra,
y más de un pequeño poema concedes a este librito.

23

Riega la tierra sedienta que nos envía brócoli.
Pero no empapes este libro. Que sea para mí una botellita
del más puro aguardiente, y cada quien se haga el ponche a su gusto.

24

San Juan en el Cielo se llama aquella iglesia; a Venecia le doy
con doble derecho el nombre de San Marcos en el cieno.

25

Si has visto Baia, entonces conoces el mar y los peces.
Aquí está Venecia, ahora conoces también los charcos y el sapo.

26

"¿Sigues durmiendo?" No hagas ruido y déjame descansar.
Si me despierto, ahora, ¿qué hago yo aquí? La cama es espaciosa,
pero vacía. El que reposa solo está siempre en Cerdeña,
y Tibur, amigo, está en todas partes donde la amada te despierta.

27

Han venido siempre las nueve, me refiero a las musas,
pero yo no me di cuenta, tenía a mi muchacha en el regazo.
Ahora que abandoné a mi amada, me abandonaron las musas.
He mirado confuso y de pasada buscando cuchillo y soga.
Pero el cielo alberga muchos dioses. Y tú viniste en mi ayuda,
Tedio. Se te saluda, madre de las musas.

29 ¿Cómo es la muchacha que deseo?, me preguntan.
Ya tengo la que deseo. Esto quiere decir, me parece,
mucho con poco. Andaba a la orilla del mar buscando conchas.
En eso hallé una perlita. Ahora la guardo en mi corazón.

30

He ensayado muchas cosas: dibujo, grabado en cobre,
pintura en óleo; he impreso también en arcilla varias figuras,
pero he sido inconstante, y nada aprendí ni llevé a cabo.
En un solo talento casi alcancé la perfección:
escribir en alemán. Y así echo a perder yo, desventurado poeta,
en el peor material, por desgracia vida y arte.

31

Traen niños hermosos, y mendigan con la cara cubierta:
esto es hablar con poder al corazón del hombre.
Todos desean un niño como el indigente que enseñan
y una amada como la que adivinan detrás del velo.

32

Al venir con toda prisa a mi encuentro,
¿por qué te relames los labios?
Sí, tu pequeña lengua me dice que es muy parlanchina.

33

El alemán aprende y practica todas las artes,
para todas demuestra tener talento si se dedica en serio.
Sólo un arte practica sin querer aprenderlo: la poesía.
Por eso comete tantas pifias. Amigos, lo hemos visto.

34a

Dioses, con frecuencia se declaran amigos del poeta.
Y le dan lo que precisa. No necesita grandes cosas, pero sí algunas.
En primer lugar una habitación acogedora, luego una comida aceptable,
algo bueno para beber; el alemán entiende, como vosotros, del néctar.
Una vestimenta decorosa y amigos para hablar con confianza,
por la noche una mujer amada que anhele de corazón estar con él.
Estas cinco cosas naturales las deseo antes que nada.
Denme además idiomas antiguos y nuevos,
para escuchar lo que hacen los pueblos y conocer su historia,
vuélvanme sensible a sus creaciones artísticas.
Denme prestigio ante el pueblo, influencia ante los poderosos.
Y todo lo que al ser humano le parece conveniente.
Les doy las gracias, Dioses: han formado al más feliz
de los hombres, puesto que de estas cosas me concedieron una gran parte.

34b

Entre los príncipes de Alemania, el mío es pequeño.
Su país es limitado y estrecho, apenas puede hacer algunas cosas.
Pero si cada uno aplicara su fuerza hacia adentro, hacia afuera,
qué gozo sería ser alemán entre alemanes.
Pero ¿por qué lo elogias?, sus obras y hechos lo pregonan.
Tu admiración puede parecer tal vez soborno.
Me ha dado lo que los Grandes raras veces conceden:
afecto, ocio, confianza, campos y jardín y casa.
A nadie le debo nada, sólo a él, y le debo mucho
porque, como poeta, yo entendía muy poco de ganancias.
¿Europa me ha elogiado? ¿Y qué me ha dado Europa?
Nada. He pagado muy caro mis poemas.
Alemania me imitó. Y Francia quería leerme.
Inglaterra recibió gentil al huésped trastornado.
¿De qué me sirve que incluso el chino pinte
sobre el cristal con mano temerosa a Werther y Lotte?
Ningún emperador preguntó jamás por mí, ningún rey
me hizo caso. Y sólo él fue mi Augusto y mi mecenas.

35

¿Qué es la vida de un individuo?

Sin duda, miles de personas pueden hablar
sobre el hombre, sobre lo que hizo y deshizo.
Un poema es algo menos; pero miles pueden disfrutarlo o criticarlo.
¡Amigo, sigue viviendo, sigue escribiendo poemas!

36

Me había cansado de no ver más que pinturas,
los magníficos tesoros del arte que guarda Venecia,
pues también este placer requiere ocio y descanso.
La mirada débil buscaba un estímulo vivo.
¡Farsante! Entonces vi en ti el original de los niños
encantadores, con alas, que pintara Giovanni Bellini,
con los que Paolo Veronese envía copas de vino
al novio, cuyos huéspedes engañados toman agua por vino.

37

La figurita tallada por la mano más diestra,
suave y sin esqueleto, nada en el agua como un molusco.
Todos los miembros, las articulaciones y la construcción proporcionada
se mueven a su gusto.
He conocido personas y animales, pájaros y peces,
más de un curioso reptil, maravillas de la gran Naturaleza.
Y no obstante te contemplo con asombro, Bettina, precioso encanto,
que lo eres todo al mismo tiempo, y un ángel además.

38

No pongas, linda niña, tus pequeñas piernas
en dirección al cielo; Júpiter, el bribón, te ve,
Ganimedes se preocupa.

39

Dirige tus pequeños pies al cielo sin temor.
Nosotros elevamos los brazos para rezar,
pero sin tu inocencia.

40

Tu cuello se inclina hacia un lado. ¿Un milagro?
Te soporta toda con frecuencia; tú eres ágil,
pero tu cuello es muy pesado.
No me molesta en absoluto tu cabeza inclinada.
Jamás cabeza alguna se inclinó bajo tan hermosa carga.

41

Brueghel confunde, demoníaco y sombrío,
la mirada indecisa, y entrelaza figuras
con una turbia arbitrariedad.
Durero trastorna también nuestro sano cerebro
con cuadros apocalípticos: personas y al mismo tiempo quimeras.
El poeta despierta gran curiosidad en el oído asombrado,
cantando esfinges, sirenas y centauros.
El sueño conmueve al hombre preocupado
cuando cree atrapar algo y avanzar,
pero todo transita inconstante.
De igual modo nos confunde Bettina contemplando
sus dulces miembros; pero nos llena de alegría
cuando camina con pie firme.

45

En cada rostro desaparecen las arrugas;
huyen los surcos de la fatiga, la preocupación
y la pobreza. Creo ver gente feliz.
Ante ti se ablanda el barquero y te golpea las mejillas;
tu bolsa se abre apenas, pero se abre al fin y al cabo,
y el habitante de Venecia abre su capa y te entrega algo,
como si suplicaras a voces por los milagros de San Antonio,
por las cinco heridas del Señor, el corazón de la Virgen
bienaventurada, por la tortura de fuego que barre las almas.
Todo joven barquero, ropavejero y mendigo,
se agolpa en la entrada y goza contigo: llega a ser un niño como tú.

47

"¿Qué locura padeces, holgazán? ¿Por qué no te detienes?
¿Vas a hablar en todo el libro de esta joven?
¿Por qué no entonas un canto más sensato?"
Espera, cuando comprenda su oficio mejor que ahora,
cantaré a los reyes, a los grandes de esta tierra,
mientras tanto le escribo a Bettina; impostores y poetas
se parecen mucho, les gusta buscarse y encontrarse.

50

Los apóstoles de la libertad me resultaron siempre abominables;
al final lo que buscaban era actuar a su antojo.
Si quieres liberar a muchos atrévete a servir a muchos.
¿Quieres saber qué tan peligroso es?
¡Inténtalo!

51

Se dice que los reyes quieren el bien y los demagogos también;
pero los individuos como nosotros, se equivocan.
Jamás consiguen las masas querer algo por sí mismas,
ya lo sabemos. Pero el que sepa querer por todos
que lo demuestre.

52

Todo profeta debiera ser crucificado a los treinta años.
En cuanto conoce el mundo, el bribón se transforma en mártir.

53

Que los grandes reflexionen sobre el triste destino de Francia;
no obstante, los pequeños deberían reflexionar más todavía.
Los grandes sucumbieron, pero ¿quién protegió a las masas
de las masas? Las masas se convirtieron en tiranos de las masas.

54

He vivido tiempos locos, y no me ha faltado ocasión
de enloquecerme también, como los tiempos me ordenaban.

55

"Dime, ¿no actuamos bien? Debemos engañar a la chusma.
Mira qué torpe y salvaje es, mira qué estúpida se muestra".
Te parece torpe y estúpida porque la están engañando.
Sean honestos y la chusma, créanme, será humana y sensata.

56

Los príncipes acuñan muchas veces en cobre casi plateado
su efigie inminente; el pueblo se engaña demasiado tiempo.
Los fanáticos acuñan en mentiras y sandeces el sello del espíritu;
quien carece de la piedra de toque, las considera oro molido.

57

"Esos hombres están locos",
dice la gente de los oradores apasionados que en Francia gritan
en las calles y mercados.
Yo también creo que están locos;
pero un loco en libertad pronuncia sentencias sabias,
mientras, ¡ay!, la sabiduría enmudece en el esclavo.

58

Los grandes hablaron mucho tiempo la lengua de los franceses,
apenas tomaron en cuenta a quien no la hablaba de corrido.
Ahora el pueblo balbucea encantado el idioma de los francos.
¡No enfurezcan, poderosos! Lo que desearon sucede.

59

Soy capaz de soportar muchas cosas.
Soporto casi todo lo que me fastidia,
como me lo ordena un Dios,
con ánimo tranquilo.
Muy pocas cosas me repugnan tanto
como el veneno y las serpientes,
son cuatro: el humo del tabaco,
las chinches, el ajo y la "T".

72

Si fuera una mujer de mi casa y tuviese lo que necesito,
desearía ser fiel y feliz, acariciar y besar a mi marido.
Esta canción, entre otras vulgares, me la cantó
una putilla en Venecia; jamás escuché una canción
más piadosa.

Johann Wolfgang Goethe

Epigramas venecianos (1796)
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