En su departamento del barrio de San Telmo, preparando un tentador dulce de quinotos, la poeta María del Carmen Suárez recibió a Escribirte.com.ar.
¿Cuándo y de qué manera te surgió el amor por la poesía?
De muy jovencita, yo te diría desde la adolescencia. Yo no elegí la poesía, en realidad la poesía me eligió a mí porque de golpe un día empecé a escribir y después, más o menos a los dieciocho años, mis amigas en ese momento estaban estudiando letras y nos reuníamos en un mítico café de la calle Viamonte porque la facultad de letras estaba por ahí y fui conociendo muchos escritores y fui armando mi primer libro "Desde Buenos Aires" y luego siguieron los otros. Ahí arrancó mi trabajo en la poesía.
Desde Buenos Aires es un libro del '64 que está relacionado justamente con el contexto que me tocaba vivir. Yo nací en La Boca, la primera música que escuché en mi vida fue un tango y en ese momento además había todo un movimiento de la poesía que era muy coloquial y entonces el libro estaba muy conectado con la ciudad y sus habitantes, con el tango, con la música que luego ya no retomé porque después me fui por otro camino mucho más relacionado con lo interior a pesar de que en mi último libro "Cuerpo imaginario" retomo algunos poemas que tienen que ver con la ciudad, con mi lugar de origen. Pero como bloque, como un libro bloque relacionado con la ciudad, su gente y su música es Desde Buenos Aires.
Antes de eso, ¿recordás qué te conectó directamente con la escritura?
Afortunadamente los primeros poemas desaparecieron, los tiré. Empecé a armar Desde Buenos Aires en el '62, los anteriores, cuando tenía trece, catorce, quince años afortunadamente para los lectores y para mí los tiré. Después ya vinieron los otros libros donde el registro ya está relacionado con un buceo interior hasta llegar a "Los dientes del lobo", cuya contratapa me la hizo Edgar Bayley, donde estoy muy situada, porque salió en el '72, en lo interno pero también en todas las cosas que estaban pasando a nivel social.
Esa es una fuente para escribir, el tema social
Sí, luego vienen los otros donde por ejemplo "Posesión natural" tiene mucho que ver con el país, con mis viajes por el interior del país. Está muy conectado con la naturaleza y, te diría, con el amor. Después publiqué "Entendimiento de los cuerpos", que directamente es un libro relacionado con Eros. Después de mucho tiempo me di cuenta de por qué yo escribí ese libro, porque ese lo empecé a escribir en el '76, Y ¿cuál era la manera de sobrevivir si no es con el cuerpo y con el amor? Eso lo analicé mucho tiempo después, mientras lo escribía no me daba cuenta pero de alguna manera para salir del dolor de lo que pasaba a mi alrededor en esa época tan oscura me dediqué al cuerpo, a escribir sobre los cuerpos, sobre el amor y sobre el erotismo.
¿Cómo viviste en esa época el hecho de no poder expresarse?
Yo creo justamente que el refugio para mí fue la palabra y relacionar lo que vivía con respecto a lo amoroso.
¿Eso es lo que no sucumbe ante nada?
Exacto, el amor.
¿Creés que la poesía es poco leída o no entendida a lo mejor, comparándola con la narrativa?
Mirá, yo estoy viajando bastante al interior y me doy cuenta de que no solamente se lee poesía sino que se escribe mucha poesía y en Buenos Aires florecen los talleres literarios, todo el mundo quiere escribir y el que escribe en general es un lector. Entonces pienso que no. Aparte te digo una cosa, la poesía se filtra en todos lados, la poesía entra en la novela, entra en todo el arte. Cuando vos ves una buena película ¿qué decís? Está llena de poesía, porque la poesía es un código de entendimiento más allá de la palabra cotidiana, o sea el poeta que no puede reflejar lo que lo circunda ¿apela a qué?
Apela a entrar en otro territorio de la palabra donde todo es posible. La poesía es un universo extraordinario.
¿Cómo ves la poesía en cuanto a la enseñanza?
Mirá, justamente estuve en la feria del libro de La Rioja y hubo una mesa muy interesante donde se hablaba de la poesía y los jóvenes y ahí me parece que hay una problemática que habría que analizar muy profundamente. Yo estoy conectada con poetas jóvenes, te diría entre veinticinco y treinta y cinco años y veo que están muy sometidos a la poesía que viene del norte o de Francia y desconocen el caudal de poetas que tenemos y yo les recomiendo que empiecen por lo nuestro, tenemos poetas extraordinarios, desde Marechal, Madariaga, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Molinari, Luis Franco, Edgar Bayley, Amelia Biagioni, hay poetas extraordinarios, ellos tienen que conocer primero, no tienen que ser tan parricidas que no reconocen los valores de las generaciones anteriores. Entonces empecemos por lo que tenemos en nuestra casa y después vayamos a todos los poetas extraordinarios que hay en el mundo.
Yo por ejemplo admiro profundamente la poesía griega del siglo XX, los espapñoles, los franceses, pero yo empecé afortunadamente porque tuve buenos maestros. En el '62 que me dijeron: primero lee lo nuestro, me olvido por ejemplo de Tuñón, a quien tuve la suerte de conocer cuando él trabajaba en Clarín. Entonces me parece que los jóvenes deberían tener una mirada mucho más profunda hacia lo local y después leer toda la literatura que puedan. Eso es lo que yo veo en la gente muy joven.
Lo que pasa con la poesía pasa con todo el arte porque desde los medios de comunicación masiva, léase diarios, revistas, televisión, no vas a ver material para la gente joven que esté relacionado con lo nuestro. Salvo algunas excepciones, no se pasa poesía contemporánea nuestra ni los grandes maestros que deberían estar en la secundaria.