En la otra puerta

Alejandro Casona

Alejandro Casona
Alejandro Rodríguez Álvarez, conocido como Alejandro Casona nació en Asturias, España, el 23 de Marzo de 1903. Dramaturgo y poeta español perteneciente a la Generación del 27. Fue hijo de padre y madre maestros. Pasó sus primeros cinco años de vida en el pueblo asturiano de Besullo donde nació; luego se trasladó con su familia a Villaviciosa. Estudió el Bachillerato en Gijón, y Filosofía y Letras en las universidades de Oviedo y Murcia; en 1922 entra en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid y se gradúa en la misma. Realiza las prácticas en 1927. En 1928 es destinado como maestro al pueblo de Les (Lérida), en el valle de Arán, como inspector de enseñana primaria. Allí fundó, con los chicos de la escuela, el teatro infantil "El Pájaro Pinto", realizado a base de repertorio primitivo, comedia de arte y escenificaciones de tradiciones en dialecto aranés. En ese mismo año de 1928 se casa en San Sebastián con Rosalía Martín Bravo, compañera de estudios de Madrid. Va escribiendo teatro, como una adaptación de Óscar Wilde, El crimen de Lord Arturo, estrenada en Zaragoza en 1929, y traduce piezas breves de August Strindberg. En 1931, tras una fugaz estancia como inspector en Asturias y en León, oposita con éxito por una plaza en la Inspección Provincial de Madrid, donde fija su residencia hasta el comienzo de la Guerra Civil. Proclamada la II República, el recién creado Patronato de Misiones Pedagógicas le asigna el cargo de director del «Teatro del Pueblo» (1933). En 1934 recibió el premio Lope de Vega por su comedia La sirena varada, que se estrenó en el Teatro Español con un éxito clamoroso. También ganó el Premio Nacional de Literatura en 1934 por su libro de prosas infantiles Flor de leyendas. Ya había cultivado la lírica dentro del Posmodernismo con El peregrino de la barba florida (1926) y La flauta del sapo (1930). Debido a la Guerra Civil Española se exilió a Argentina en 1937. Allí conoció éxitos resonantes como el de Los árboles mueren de pie (1949), representada durante tres temporadas consecuitivas en un mismo escenario bonaerense y en otro parisino. Permaneció en Argentina hasta 1963, año en que se le permitió volver a Madrid. Se reestrenaron sus obras argentinas con gran éxito popular, a pesar de la dura enemistad de los dramaturgos y críticos literarios (José Monleón, Ricardo Domenech, Jesús Fernández Santos) del realismo social, que acusaban a su teatro de escapista. Más inteligente resulta la crítica de Gonzalo Torrente Ballester, que encuentra la debilidad ingénita del teatro de Casona en su afán didáctico, del que en sus mejores obras le cuesta trabajo desprenderse, y que echa a perder piezas como Nuestra Natacha. La única obra que escribe el autor establecido ya en España es El caballero de las espuelas de oro, un drama histórico sobre Francisco de Quevedo estrenado en el teatro Bellas Artes, de Madrid la noche del 1 de octubre de 1964, por la compañía de José Tamayo, con ilustraciones musicales de Cristóbal Halffter. Alejandro Casona murió en Madrid, el 17 de Septiembre de 1965.

¿Quién lo escribió?

Los pocos perros que quedaban con vida eran aquellos que habían logrado huir de la matanza. Esos perros habían tenido la fortuna de anticiparse a la devastación que vendría luego de que la pantera acabara con los demás de un solo mordisco. Los perros sobrevivientes, éstos que en vez de luchar contra lo imposible prefirieron alejarse, eran los únicos animales que permanecían sanos. Eso fue lo que les permitió pensar. Los demás, aquellos poseídos por la rabia, atacaban gobernados por sus cerebros desgastados de dolor. Actuaban como máquinas de matar sin poder detenerse a razonar sobre lo que estaban haciendo. El tormento al que se enfrentarían con la muerte seguramente no sería tan grande como el que sus cuerpos padecían. Ese ataque insensato en el que sin lugar a dudas iban a morir los liberaría de todo sufrimiento. Y hacia allá iban, hacia una muerte segura, hacia una remota posibilidad de que hubiera otra vida que fuera más indulgente con ellos sin ni siquiera estar seguros de que pudiera existir esa utopía

La teoría del arte: La verdad del arte

Mario Rodríguez Guerras

El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes.

Se define el arte, mediante teorías filosóficas y argumentos racionales, como una forma particular de expresión humana, es decir, como un tipo de comunicación con características propias y perfectamente diferenciables. El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes. De esa creación, vamos a ver perfectamente estructurados todos los hechos y elementos que la generan y la definen: desde el punto y la línea hasta la actividad e intención del artista

Los olvidados

Ricardo Cardone

Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)

El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón

Los lados oscuros

Ricardo Cardone

Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.

Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre? En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite

Andrés Javier Rolando

Andrés Javier Rolando
Andrés Javier Rolando nació el 20 de noviembre de 1980. Desde muy chico incursionó en el mundo artístico, siendo así que a los 7 años comenzó a recibir clases particulares de plástica. A los 14 ingresó en el Colegio de Bellas Artes, obteniendo el título de Maestro Nacional de Dibujo en 1999. En esos años tuvo un fuerte apego al dibujo y la pintura, comenzando de este modo a volcar sus pensamientos en sus producciones. Influenciado por la cultura Rastafari llevó su lado artístico hacia el tratamiento integral de los llamados “Dreadlocks”. Desde allí aprendió y desplegó su técnica, convirtiendo en el 2006 dicho arte en profesión al establecer el primer local especializado en el tratamiento de dreadlocks: Natural Rasta

Francisco Squeo Acuña

Francisco Squeo Acuña
Francisco Vicente Squeo Acuña, el Sacronte, alias "duende de la albahaca" nació en la ciudad de La Rioja el 27 de octubre de 1938. Se recibió como mejor alumno en el colegio Joaquín V. González, promoción 1960. En ese mismo año codirigió el periódico Eco Estudiantil con Juan F. Deleonardi. En 1963 fue miembro fundador del núcleo de artes y letras Monoblock al Sur, Avellaneda, junto a Alfredo Carlino, Angélica Copetti y Walter Fumarola. Estudió abogacía en Córdoba y en La Plata, abandonando los estudios en 1964. En ese año volvió a La Rioja y se quedó cuidando a su madre mientras realizaba la huerta de Santa Justina

¿Cuál es el título de la novela de Osvaldo Soriano en la que uno de sus personajes es el detective Marlowe?

La revolución no cumplió

La revolución no cumplió

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Me afirmo en la tierra

Un día seré la ausencia visible de Miguel Ángel
luego mi olvido.
La marca de un pie desnudo sobre el agua.
Un gesto
una espalda.
Pero hoy tengo una médula de fuego.
Una piel extensa multiplicada en mi garganta.
Un puño joven
en el centro de mis huesos
apretándose muy hondo.
En luz
mi frente y mis dedos
como arterias hincadas
en el calor de la tierra dura.

Miguel Ángel Bustos

Corazón de Piel Afuera (prólogo de Juan Gelman) (1959)
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