En la otra puerta

Marguerite Duras

Marguerite Duras
Hija de franceses, Marguerite Duras (de nombre real Marguerite Donnadieu) nace el 4 de abril de 1914 en la Indochina francesa. Su padre, profesor, muere cuando ella tiene cuatro años, y su familia vive en la estrechez. En 1932, se traslada a París donde estudia derecho, matemáticas y ciencias políticas. En 1943 publica su primera novela, Les Impudents En sus textos primerizos denota su querencia por escritores como Virginia Woolf o Ernest Hemingway. A partir de entonces, no abandona ya ninguna de las vías de expresión en las que hace incursión: la escritura, el cine, el teatro. Su producción como escritora, en muchas ocasiones con trazos autobiográficos, la convierten en uno de los principales nombres de la nouveau roman, con temas como la soledad, el amor o la muerte. De su producción narrativa se destaca, por ejemplo, Moderato cantabile, El vicecónsul, Los caballitos de Tarquinia y El amante de la China del Norte. Tras una profunda crisis psíquica marcada por el alcoholismo, tres obras maestras, en las que afina definitivamente su esritura, nacida toda ella del deseo: El hombre sentado en el pasillo, El mal de la muerte y El amante, su novela más conocida, que se convirtió en un éxito mundial con un tiraje de más de tres millones y que fue traducida a cuarenta idiomas, con la que obtuvo el premio Goncourt y que el director francés Jean-Jacques Annaud llevó al cine. Muere de cáncer el 3 de marzo de 1996 en París, a los 81 años.

¿Quién lo escribió?

Dicen que hemos faltado a nuestra cita con la Historia, y hay que reconocer que nosotros llegamos tarde a todas las citas. Tampoco hemos podido tomar el poder, y la verdad es que a veces nos perdemos por el camino o nos equivocamos de dirección, y después nos echamos un largo discurso sobre el tema. Los latinoamericanos tenemos una jodida fama de charlatanes, vagamundos, buscabroncas, calentones y fiesteros, y por algo será. Nos han enseñado que, por ley de mercado, lo que no tiene precio no tiene valor, y sabemos que nuestra cotización no es muy alta. Sin embargo, nuestro fino olfato para los negocios nos hace pagar por todo lo que vendemos y nos permite comprar todos los espejos que nos traicionan la cara. Llevamos quinientos años aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por nuestra perdición, y en eso estamos; pero todavía no hemos podido corregir nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos con todo, y cierta tendencia a la resurrección inexplicable

Los olvidados

Ricardo Cardone

Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)

El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón

Los lados oscuros

Ricardo Cardone

Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.

Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre? En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite

Las dos criaturas

Ricardo Cardone

Cardone logra imágenes de una profundidad y una belleza tales que parecen alejarlo de la narrativa convencional para acercarlo a la prosa lírica. (Daniel Ruiz Rubini)

Xavier se muda a un departamento que le costó no pocos sacrificios y expectativas. ¿Qué puede suceder cuando un hombre cree concretar sus sueños y se dispone a disfrutarlos? Puede ocurrir —por ejemplo— que su historia se intercale con otras historias, y que ese abanico narrativo interpele al lector, que ponga en crisis su concepción del mundo, de los espacios, de la linealidad del tiempo, de los límites entre los sueños y la realidad, entre la ficción que atraviesa lo cotidiano y la cotidianeidad que atraviesa lo ficticio. En Las dos criaturas (recientemente publicado por Ediciones Ruines Circulares), Ricardo Cardone despliega un mecanismo literario que nos genera incertidumbre, porque todas las certezas que nos sostienen parecen temblar al adentrarnos en su nuevo libro

Norberto Barleand

Norberto Barleand
Norberto Barleand nació en Buenos Aires, en el barrio del Abasto, en 1942. Ha publicado cuentos breves y diversas plaquetas de poesía que se suman a sus libros: Presagio de Utopías (1996) y Cenizas de la tarde (2002). Tiene en prensa Rumor de marionetas. Participa en las antologías: Poesía para el nuevo milenio: antología de poetas argentinos, Tomo I; Antología de poetas contemporáneos de la Fundación Argentina para la Poesía (Tomo XIV); Dársena Sur: Selección de poetas argentinos contemporáneos (Asunción, Paraguay, 2004), Las voces que somos (2005)

Lorena Falcón

Lorena Falcón
Lorena Falcón es argentina, nació y vive desde siempre en la ciudad de Buenos Aires, ya van 32 años. Soltera y sin hijos. En la actualidad, trabaja como consultora de un conocido sistema de gestión de empresas y dedica su ratos libres (y a veces sus noches) a leer y a escribir.Comenzó publicando sus cuentos en la web, en el blog http://hojasdecuentos@blogspot.com. Algunos de estos cuentos fueron recopilados, más tarde, en su libro "Hojas de cuentos - recopilatorio". Luego se animó a más, y escribió su primera novela: "La elección de Kendria"

Un día como hoy en 1953 ernest Hemingway gana el Premio Pulitzer

8 de mayo de 1953 - Ernest Hemingway gana el Premio Pulitzer

¿Cuál es el nombre del personaje femenino del cuento ''El almohadón de plumas'', de Horacio Quiroga?

Fortunato Ramos

Fortunato Ramos

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

La muerte de la luna

En el parque confuso
Que con lánguidas brisas el cielo sahúma,
El ciprés, como un huso,
Devana un ovillo de de bruma.
El telar de la luna tiende en plata su urdimbre;
Abandona la rada un lúgubre corsario,
Y después suena un timbre
En el vecindario.

Sobre el horizonte malva
De una mar argentina,
En curva de frente calva
La luna se inclina,
O bien un vago nácar disemina
Como la valva
De una madreperla a flor del agua marina.

Un brillo de lóbrego frasco
Adquiere cada ola,
Y la noche cual enorme peñasco
Va quedándose inmensamente sola.

Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
Flota en la noche de blancor mortuorio
Una benzoica insispidez de sanatorio,
Y cada transeúnte
Parece una silueta del Purgatorio.

Con emoción prosaica,
Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
Una voz de hombre desgraciado, en que arde
El calor negro del rom de Jamaica.
Y reina en el espíritu con subconsciencie arcaica,
El miedo de lo demasiado tarde.

Tras del horizonte abstracto,
Húndese al fin la luna con lúgubre abandono,
Y las tinieblas palpan como el tacto
De un helado y sombrío mono.
Sobre las lunares huellas,
A un azar de eternidad y desdicha,
Orión juega su ficha
En problemático dominó de estrellas.

El frescor nocturno
Triunfa de tu amoroso empeño,
Y domina tu frente con peso taciturno
El negro racimo del sueño.
En el fugaz desvarío
Con que te embargan soñadas visiones,
Vacilan las constelaciones;
Y en tu sueño formado de aroma y de estío,
Flota un antiguo cansancio
De Bizancio...

Languideciendo en la íntima baranda,
Sin ilusión alguna
Contestas a mi trémula demanda.
Al mismo tiempo que la luna,
Una gran perla se apaga en tu meñique;
Disipa la brisa retardados sonrojos;
Y el cielo como una barca que se va a pique,
Definitivamente naufraga en tus ojos.

Leopoldo Lugones

Lunario sentimental (1909)
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