Eduardo Hughes Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940. A la temprana edad de catorce años entró al periodismo, publicando dibujos que firmaba con el seudónimo de Gius, para evitar la dificultosa pronunciación en español de su primer apellido (Hughes). Tiempo después, empezó a publicar artículos ya con su apellido materno "Galeano". Pero no sólo fue dibujante y escritor, también fue mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América. Mientras estuvo en Montevideo dirigió un diario y algunos periódicos, sucesivamente clausurados por el superior gobierno a los acreedores. Fue jefe de redacción del semanario "Marcha" y director del diario Época. Vivió exiliado en Argentina y España. A principios de 1985, regresó a Uruguay. Durante su estancia en la ciudad de Buenos Aires, fundó y dirigió la revista "Crisis". Es autor de varios libros, traducidos a más de veinte lenguas y de una profusa obra periodística.
Puede parecer una tarea estéril e ingrata discutir una vez más el tema de Don Quijote, ya que se han escrito sobre él tantos libros, bibliotecas enteras, bibliotecas aún más abundantes que la que fue incendiada por el piadoso celo del sacristán y el barbero. Sin embargo, siempre hay placer, siempre hay una suerte de felicidad cuando se habla de un amigo. Y creo que todos podemos considerar a Don Quijote como un amigo. Esto no ocurre con todos los personajes de ficción. Supongo que Agamenón y Beowulf resultan más bien distantes. Y me pregunto si el príncipe Hamlet no nos hubiera menospreciado si le hubiéramos hablado como amigos, del mismo modo en que desairó a Rosencrantz y Guildenstern. Porque hay ciertos personajes, y esos son, creo, los más altos de la ficción, a los que con seguridad y humildemente podemos llamar amigos. Pienso en Huckleberry Finn, en Mr. Pickwick, en Peer Gynt y en no muchos más.
Pero ahora hablaremos de nuestro amigo Don Quijote. Primero digamos que el libro ha tenido un extraño destino
La teoría del arte: La verdad del arte
Mario Rodríguez Guerras
El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes.
Se define el arte, mediante teorías filosóficas y argumentos racionales, como una forma particular de expresión humana, es decir, como un tipo de comunicación con características propias y perfectamente diferenciables. El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes. De esa creación, vamos a ver perfectamente estructurados todos los hechos y elementos que la generan y la definen: desde el punto y la línea hasta la actividad e intención del artista
Los olvidados
Ricardo Cardone
Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)
El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón
Los lados oscuros
Ricardo Cardone
Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.
Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre?
En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite
Nicolás Manservigi nació el 13 de julio de 1984 en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
A los siete años ingresó al coro de niños de la provincia –a cargo de Ana María Ternavasio - convirtiéndose en solista del mismo hasta los doce años bajo la cuerda de los sopranos.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Salesiano General Belgrano y al ingresar a la universidad pasó fugazmente por las carreras de abogacía y el ingreso a veterinaria.
Actualmente estudia psicología en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino en paralelo a su carrera de canto lírico a cargo de Laura Varela y toma clases de piano con el maestro Luis Aguirre
Nació en Buenos Aires, ciudad donde estudió Ciencias Económicas en la UBA. Su interés por la literatura, lo descubre durante un viaje, luego de recibirse de Contadora Pública.
Publicó un libro de poemas, La habitación, (Ediciones Último Reino, 1992), Faja de Honor de la SADE y Segundo Premio de la Secretaria de Cultura de la Nación y su primera novela, La Benefactora (Editorial De Los Cuatro Vientos, 2005)
En 2007 la Editorial Emecé publica Posternak, novela que obtuvo el Primer Premio del Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial Fondo Nacional de las Artes Año 2005, con un jurado compuesto por Guillermo Martínez, Guillermo Saccomano y Ana María Shua