En la otra puerta

Muchacha en la ventana

Muchacha en la ventana, de Salvador Dalí

Salvador Dalí

1925

Surrealismo

Si bien esta pintura coincide cronológicamente con la época cubista de Dalí -que abarca aproximadamente desde 1922 hasta 1928- es un ejemplo de la asimilación por parte del artista de la herencia clásica recuperada por el realismo. Esa herencia se hace evidente en motivos como la ventana, a través de la cual se observa el mar.

Muchacha en la ventana forma parte de una serie de sugerentes cuadros en los que la modelo es casi siempre Ana María, la hermana del pintor. Es quizá la obra maestra de esa serie, compuesta al menos por una docena de retratos de Ana María. Ella misma recuerda las largas sesiones en que sirvió de modelo al artista: "Pintaba paciente e infatigablemente, y a mí no me cansaba posar para él (...). Durante las horas en las que le servía de modelo, yo no me cansaba de observar aquel paisaje que ya, para siempre, ha formado parte de mí misma. Pues siempre me pintaba cerca de alguna ventana. Y mis ojos tenían tiempo de entretenerse en los detalles más pequeños".

Esta obra es en realidad un cuadro dentro de otro cuadro: un magnífico paisaje al fondo, dentro de un original retrato. La cuidada iluminación de la obra se combina con la utilización de una gama fría de colores azules que aportan a la pintura una sensación de serenidad.

Dimensiones: 105 x 74,5 cm
Técnica y materiales: Óleo sobre cartón piedra

Un día como hoy en 1981 muere Eugenio Montale

12 de septiembre de 1981 - Muere Eugenio Montale

¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

Ana María Shua

Ana María Shua

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Elegía a Ramón Sijé

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas


daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.


Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


Miguel Hernández

El rayo que no cesa (1936)
enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias