En la otra puerta

Las puertas del infierno

Las puertas del infierno, de Auguste Rodin

Auguste Rodin

1880

Dimensiones: 5m x 3,36 m.

Inspirada en la Divina Comedia de Dante fue realizada por Rodin por encargo del Estado Francés, destinada a un Museo de Arte Decorativo a inaugurarse en París.
Se trata de una pieza de bronce cuyo molde fue hecho en yeso y fundida después de la muerte de Rodin.
Las enormes puertas se llaman del Infierno porque están inspiradas en La Divina Comedia de Dante. Organizadas en dos paneles rectangulares, muestra una multitud de figuras desnudas (186) de pequeño tamaño que se agitan y retuercen, surgiendo de un fondo informe de rocas y nubes. Es todo el género humano, los descendientes de Adán y Eva condenados en el infierno tras la caída en el pecado.
El escultor le fue haciendo añadidos hasta su muerte en 1917.

Un día como hoy en 1936 muere Gilbert Keith Chesterton

14 de junio de 1936 - Muere Gilbert Keith Chesterton

¿Qué cuento de Cortázar comienza con la siguiente frase: ''Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra.''

Ricardo Piglia

Ricardo Piglia

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Ésa es tu pena

Ésa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no
vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del
reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de
olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.

Olga Orozco

En el revés del cielo (1987)
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