Finalmente el hombre

Norberto Barleand

Norberto Barleand

2006 - Poesía

Con una coloratura a la sepia, Norberto Barleand pinta los recuerdos y los sueños. Sus palabras exaltan la valoración de los afectos, la generosidad de la entrega y el vínculo con su tiempo y sus experiencias, no sólo con la herramienta lírica sino también con la entraña. Así encontramos a un hombre que repasa con franqueza y entrega, pie a pie, todos los pasos, buscando su clave, su lugar en el mundo, construyendo y construyéndose con una imaginación frondosa y con novedades de forma: el paisaje interno, a veces luminoso, a veces nocturno, se nutre de hipérboles y de aromas surrealistas. Fundida a la experiencia, su cosmogonía comparte con nosotros una visión optimista de la vida y un amor por la palabra que rebasa los límites y busca la ensoñación. Finalmente el hombre aun en las fricciones, es un trayecto y un destino que sonríen. Ricardo Rubio

Obras de Norberto Barleand

  • 2006 - Finalmente el hombre
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    El conde Lucanor

    El conde Lucanor

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Yo jamás fui un niño

    Mi sonrisa es seca y mi rostro es serio,
    mis espaldas anchas, mis músculos duros
    mis manos partidas por el crudo frío
    sólo ocho años tengo, pero no soy niño.

    Detrás de mis ovejas ando por el cerro
    y cargau mi leña bajo hasta mi puesto
    a soplar el fuego, a mismiar mi soga,
    y no tengo tiempo para ser un niño.

    Los años caminan y todo es lo mismo,
    moti, sal con lechi son mis caramelos,
    mi juguete un chivo o el perro ovejero,
    poco tiempo tengo, pero no soy un niño.

    Mi avión de juguete es un cuervo viejo,
    mi camión un burro de trotar muy lento,
    mi amigo, es el zorro que roba mis cabras
    y es todo mi consuelo de poder ser niño.

    Mi rostro es de viejo y mi andar de agüelo,
    mis callos partidos por piedras del cerro,
    mi poncho rotoso por el fuerte viento,
    todo eso me dice, que no soy un niño.

    ¡Y no hay reyes magos,
    no hay Días del Niño,
    jamás tuve suerte
    de poder ser niño!

    Fortunato Ramos

    Costumbres, poemas y regionalismos (2003)
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