El resplandor de la hoguera
2008 - Memorias
El escritor desanda un largo camino poblado de recuerdos, amigos queridos, personajes y anécdotas entrañables. Y lo hace desde Yala, ese pequeño pueblo que es el principio y el fin de su universo, porque está convencido de que el mundo no es infinito sino que cabe dentro de los límites del lugar donde vivimos, aun de las paredes de la casa natal.
Narrador excelente, Tizón rememora y cuenta su vida y su experiencia con la literatura con la misma actitud y el mismo tono de la gente de su pago: natural, lentamente, buscando con la sutileza de siempre esa percepción de lo diferente y revelador que caracteriza toda su obra.
"Nunca se es de todos los sitios, sino de algunos, y ese lugar que nos vio nacer es también el que nos verá desaparecer cuando el hechizo de vivir se eclipse", advierte Héctor Tizón en El resplandor de la hoguera, un libro en el que el escritor narra, esta vez, sobre su vida. Cada capítulo refiere a un momento, pero hacia dentro de cada uno de ellos Tizón elige contar sobre su vida con pequeños textos, que operan como imágenes. Un álbum, así funciona este libro. Imágenes que buscan recrear momentos pasados bajo la luz de un presente que las hace relato, en el cual el autor se niega a ordenar lo vivido en forma cronológica. "La vida no es una ciencia experimental sino una perpetua aventura. La experiencia no existe. Los hombres se dividen en exploradores y colonizadores. Después vienen los demás: abogados, escribanos, regentes de garitos, políticos y obispos", describe Tizón.