El centro de la telaraña

Fernando Sorrentino

Fernando Sorrentino

2008 - Cuento

Este libro incluye cuatro inquietantes cuentos de Fernando Sorrentino: "El regreso", "Episodio de don Francisco Figueredo", "El tatetí de los árboles" y "El centro de la telaraña", este último escrito en colaboración con Cristian Mitelman. En estos relatos se cruzan personajes enigmáticos, amores no correspondidos, deseos de venganza y misteriosos crímenes, que atrapan al lector y plantean intrigas que no se develarán fácilmente.

Textos para leer de El centro de la telaraña

  • El centro de la telaraña (Cuento)
  • Obras de Fernando Sorrentino

  • 1972 - Imperios y servidumbres
  • 2008 - El crimen de san Alberto
  • 2008 - El centro de la telaraña
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del personaje femenino del cuento ''El almohadón de plumas'', de Horacio Quiroga?

    Un hombre que camina la poesía

    Un hombre que camina la poesía

    Thomas Mann

    Thomas Mann

    Por Alfonso Carvajal

    El poema de hoy

    Calle desconocida

    Penumbra de la paloma
    llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde
    cuando la sombra no entorpece los pasos
    y la venida de la noche se advierte
    como una música esperada y antigua,
    como un grato declive.

    En esa hora en que la luz
    tiene una figura de arena,
    di con una calle ignorada,
    abierta en noble anchura de terraza,
    cuyas cornisas y paredes mostraban
    colores blandos como el mismo cielo
    que conmovía el fondo.

    Todo -la medianía de las casas,
    las modestas balaustradas y llamadores,
    tal vez una esperanza de niña en los balcones-
    entró en mi vano corazón
    con limpidez de lágrima.

    Quizá esa hora de la tarde de plata
    diera su ternura a la calle,
    haciéndola tan real como un verso
    olvidado y recuperado.

    Sólo después reflexioné
    que aquella calle de la tarde era ajena,
    que toda casa es un candelabro
    donde las vidas de los hombres arden
    como velas aisladas,
    que todo inmediato paso nuestro
    camina sobre Gólgotas.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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