En la otra puerta

Un oscuro día de justicia

Rodolfo Walsh

1973 - Cuento

El cuento transcurre en un colegio pupilo manejado por curas irlandeses. El celador Gielty es el malo del relato, un preceptor sádico. Los protagonistas de la narración son los niños internados a quienes Gielty mortifica y hasta obliga a pelearse entre ellos. Gielty es el enemigo pero no tienen cómo controlarlo o limitar su poder. Una de las víctimas favoritas de Gielty, el pibe Collins, le escribe una carta desesperada a su tío Malcolm. Malcolm le promete que irá al internado el domingo y que “trompearé al celador Gielty hasta la muerte”. El tío, a quien ninguno de los pupilos conocía, se va transformando en su ilusión, su referente, su ídolo.

Obras de Rodolfo Walsh

  • 2007 - Operación masacre - (Crónica)
  • 1995 - El violento oficio de escribir - (Periodístico)
  • 1987 - Cuento para tahúres y otros relatos policiales - (Cuento)
  • 1973 - Un oscuro día de justicia - (Cuento)
  • 1969 - ¿Quién mató a Rosendo? - (Novela)
  • 1967 - Un kilo de oro - (Cuento)
  • 1965 - Los oficios terrestres - (Cuento)
  • 1965 - La granada - (Teatro)
  • 1965 - La batalla - (Teatro)
  • 1964 - Operación Masacre y el expediente Livraga. - (Novela)
  • 1957 - Operación Masacre,un proceso que no ha sido clausurado - (Novela)
  • 1957 - Antología del cuento extraño - (Cuento)
  • 1953 - Variaciones en Rojo - (Novela)
  • 1953 - Diez cuentos policiales - (Cuento)
  • ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La plaza San Martín

    A Macedonio Fernández

    En busca de la tarde
    fui apurando en vano las calles.
    Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra.
    Con fino bruñimiento de caoba
    la tarde entera se había remansado en la plaza,
    serena y sazonada,
    bienhechora y sutil como una lámpara,
    clara como una frente,
    grave como un ademán de hombre enlutado.

    Todo sentir se aquieta
    bajo la absolución de los árboles
    —jacarandás, acacias—
    cuyas piadosas curvas
    atenúan la rigidez de la imposible estatua
    y en cuya red se exalta
    la gloria de las luces equidistantes
    del leve azul y de la tierra rojiza.

    ¡Qué bien se ve la tarde
    desde el fácil sosiego de los bancos!
    Abajo
    el puerto anhela latitudes lejanas
    y la honda plaza igualadora de almas
    se abre como la muerte, como el sueño.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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