En la otra puerta

Peregrinaciones

Rubén Darío

1901 - Artículos

Obras de Rubén Darío

  • 1905 - Cantos de vida y esperanza - (Poesía)
  • 1901 - España contemporánea - (Artículos)
  • 1901 - Peregrinaciones - (Artículos)
  • 1896 - Prosas profanas - (Poesía)
  • 1896 - Los raros - (Artículos)
  • 1888 - Azul - (Cuentos y poesía)
  • 1887 - Rimas - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991 - Muere Gabriel Celaya

    ¿Quién es el autor del poema ''Intervalo doloroso''?

    Manuel Lozano

    Manuel Lozano

    Julio Huasi

    Julio Huasi

    Por Gabriela Yocco

    El poema de hoy

    Fundación mítica de Buenos Aires

    ¿Y fue por este río de sueñera y de barro
    que las proas vinieron a fundarme la patria?
    Irían a los tumbos los barquitos pintados
    entre los camalotes de la corriente zaina.

    Pensando bien la cosa, supondremos que el río
    era azulejo entonces como oriundo del cielo
    con su estrellita roja para marcar el sitio
    en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

    Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
    por un mar que tenía cinco lunas de anchura
    y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
    y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

    Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
    durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
    pero son embelecos fraguados en la Boca.
    Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

    Una manzana entera pero en mitá del campo
    expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
    La manzana pareja que persiste en mi barrio:
    Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

    Un almacén rosado como revés de naipe
    brilló y en la trastienda conversaron un truco;
    el almacén rosado floreció en un compadre,
    ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

    El primer organito salvaba el horizonte
    con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
    El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
    algún piano mandaba tangos de Saborido.

    Una cigarrería sahumó como una rosa
    el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
    los hombres compartieron un pasado ilusorio.
    Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

    A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
    La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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