En la otra puerta

La canción de Buenos Aires

Leónidas Lamborghini

1968 - Poesía

Ediciones Ciudad

Obras de Leónidas Lamborghini

  • 2003 - Mirad hacia Domsaar - (Poesía)
  • 2003 - Trento - (Poesía)
  • 2001 - Carroña última forma - (Poesía)
  • 2000 - Personaje en penehouse - (Teatro)
  • 1999 - Perón en Caracas - (Teatro)
  • 1999 - El jardín de los poetas - (Poesía)
  • 1996 - La experiencia de la vida - (Novela)
  • 1996 - Las reescrituras - (Comedia)
  • 1994 - Tragedias y parodias (1) - (Comedia)
  • 1993 - Un amor como pocos - (Novela)
  • 1992 - Odiseo confinado - (Poesía)
  • 1988 - Verme y 11 reescrituras de Discépolo - (Poesía)
  • 1986 - Circus - (Poesía)
  • 1980 - Episodios - (Poesía)
  • 1975 - El Riseñor - (Poesía)
  • 1972 - Partitas - (Poesía)
  • 1971 - El solicitante descolocado - (Poesía)
  • 1968 - La canción de Buenos Aires - (Poesía)
  • 1967 - La Estatua de la Libertad - (Poesía)
  • 1965 - Las patas en las fuentes - (Poesía)
  • 1957 - Al público - (Poesía)
  • 1955 - El saboteador arrepentido - (Poesía)
  • ¿Cuál es el título de la novela de Faulkner en la que se narra la peripecia de los Bundren para sepultar a su madre?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Ésa es tu pena

    Ésa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
    y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no
    vuelven.
    Colócala a la altura de tus ojos
    y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
    o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
    o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
    Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
    Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
    un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del
    reverso del cielo.
    Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
    y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
    No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
    sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de
    olvido.
    Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
    No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
    aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
    No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
    Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
    sepúltala en tu pecho hasta el final,
    hasta la empuñadura.

    Olga Orozco

    En el revés del cielo (1987)
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