En la otra puerta

El último verano de Klinsgor

Hermann Hesse

1919 - Cuentos

Esta obra de Hesse está integrada por tres narraciones: 'Alma de niño', 'Klein y Wagner' y la que da título al volumen.Junto con Siddharta y El lobo estepario, ésta es una de las obras que hicieron célebre al gran escritor alemán y lo catapultaron al Premio Nobel de Literatura de 1946.
En El último verano de Klingsor Hesse nos describe los últimos meses de la vida del pintor Klingsor, meses llenos de deseos de vivir y de obsesión por el trabajo y en los que plantea el presentimiento de la muerte próxima.
Alma de niño es el magistral análisis del comportamiento y los estados de ánimo de un muchacho que comete un insignificante hurto en su propia casa y se angustia pensando en las consecuencias de lo que ha hecho.
Klein y Wagner es la historia de un empleado que se convierte en delincuente y rompe con su vida anterior completa e irrevocablemente.
Hesse uno de los favoritos del lector adolescente, sencillo, rebelde e idealista.

Obras de Hermann Hesse

  • 1927 - El lobo Estepario - (Novela)
  • 1922 - Siddharta - (Novela)
  • 1919 - Demian - (Novela)
  • 1919 - El último verano de Klinsgor - (Cuentos)
  • Un día como hoy en 1955 muere José Ortega y Gasset

    18 de octubre de 1955 - Muere José Ortega y Gasset

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La Recoleta

    Convencidos de caducidad
    por tantas nobles certidumbres del polvo,
    nos demoramos y bajamos la voz
    entre las lentas filas de panteones,
    cuya retórica de sombra y de mármol
    promete o prefigura la deseable
    dignidad de haber muerto.

    Bellos son los sepulcros,
    el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
    la conjunción del mármol y de la flor
    y las plazuelas con frescura de patio
    y los muchos ayeres de a historia
    hoy detenida y única.

    Equivocamos esa paz con la muerte
    y creemos anhelar nuestro fin
    y anhelamos el sueño y la indiferencia.
    Vibrante en las espadas y en la pasión
    y dormida en la hiedra,
    sólo la vida existe.

    El espacio y el tiempo son normas suyas,
    son instrumentos mágicos del alma,
    y cuando ésta se apague,
    se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
    como al cesar la luz
    caduca el simulacro de los espejos
    que ya la tarde fue apagando.

    Sombra benigna de los árboles,
    viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
    alma que se dispersa entre otras almas,
    fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
    milagro incomprensible,
    aunque su imaginaria repetición
    infame con horror nuestros días.

    Estas cosas pensé en la Recoleta,
    en el lugar de mi ceniza.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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