El último verano de Klinsgor

Hermann Hesse

1919 - Cuentos

Esta obra de Hesse está integrada por tres narraciones: 'Alma de niño', 'Klein y Wagner' y la que da título al volumen.Junto con Siddharta y El lobo estepario, ésta es una de las obras que hicieron célebre al gran escritor alemán y lo catapultaron al Premio Nobel de Literatura de 1946.
En El último verano de Klingsor Hesse nos describe los últimos meses de la vida del pintor Klingsor, meses llenos de deseos de vivir y de obsesión por el trabajo y en los que plantea el presentimiento de la muerte próxima.
Alma de niño es el magistral análisis del comportamiento y los estados de ánimo de un muchacho que comete un insignificante hurto en su propia casa y se angustia pensando en las consecuencias de lo que ha hecho.
Klein y Wagner es la historia de un empleado que se convierte en delincuente y rompe con su vida anterior completa e irrevocablemente.
Hesse uno de los favoritos del lector adolescente, sencillo, rebelde e idealista.

Obras de Hermann Hesse

  • 1919 - Demian
  • 1919 - El último verano de Klinsgor
  • 1922 - Siddharta
  • 1927 - El lobo Estepario
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿Cuál de estas tres novelas pertenece a James Joyce?

    Carmen María de Jaén

    Una entrevista a la escritora española para conocerla un poco más

    La palabra mágica

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Caminata

    Olorosa como un mate curado
    la noche acerca agrestes lejanías
    y despeja las calles
    que acompañan mi soledad,
    hechas de vago miedo y de largas líneas.

    La brisa trae corazonadas de campo,
    dulzura de las quintas, memorias de los álamos,
    que harán temblar bajo rigideces de asfalto
    la detenida tierra viva
    que oprime el peso de las casas.

    En vano la furtiva noche felina
    inquieta los balcones cerrados
    que en la tarde mostraron
    la notoria esperanza de las niñas.

    También está el silencio en los zaguanes.
    En la cóncava sombra
    vierten un tiempo vasto y generoso
    los relojes de la medianoche magnífica,
    un tiempo caudaloso
    donde todo soñar halla cabida,
    tiempo de anchura de alma, distinto
    de los avaros términos que miden
    las tareas del día.

    Yo soy el único espectador de esta calle;
    si dejara de verla se moriría.
    (Advierto un largo paredón erizado
    de una agresión de aristas
    y un farol amarillo que aventura
    su indecisión de luz.
    También advierto estrellas vacilantes).

    Grandiosa y viva
    como el plumaje oscuro de un Ángel
    cuyas alas tapan el día,
    la noche pierde las mediocres calles.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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