Las alas de mayo huelen a pólvora
Lleva el mes azufre en sus pezuñas
Es grito rebelde que vuela solo
Se precipita en cualquier despeñadero
Es valle inestable su destino
Es río que abre el surco
Es herida que no cierra
Mayo abriga un antes y un después
Una afirmación que talla piedras
Una negación que quiebra tablas
Vuelve mayo en cada ciclo
Se alza como faro en un barranco
A su nido acuden bocas abiertas
Gargantas que el hambre ahueca