Epigramas venecianos

Johann Wolfgang Goethe

1796 - Poesía

Textos para leer de Epigramas venecianos

  • Epigramas (Poesía)
  • Obras de Johann Wolfgang Goethe

  • 1774 - Clavigo
  • 1774 - Los sufrimientos del joven Werther
  • 1787 - Ifigenia
  • 1788 - Egmont
  • 1790 - Torquato Tasso
  • 1795 - Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister
  • 1796 - Epigramas venecianos
  • 1797 - Hermann y Dorotea
  • 1808 - Fausto (primera parte)
  • 1809 - Las afinidades electivas
  • 1810 - La teoría de los colores
  • 1814 - Diván occidental-oriental
  • 1829 - Los años de peregrinación de Wilhelm Meister
  • 1831 - Poesía y verdad
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Antonio Barnés Vázquez.

    "Yo he leído en Virgilio". La tradición clásica en el Quijote.

    Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

    "Mario Benedetti se confundió con la voz sencilla, directa, humilde, susurrante, de los pueblos del Sur"

    Por Rolando Gabrielli

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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