En la otra puerta

Giovanni Boccaccio

Giovanni Boccaccio
Se cree que nació en París (Francia), hijo ilegítimo de un comerciante florentino y una noble francesa. Fue enviado a estudiar a Nápoles donde formó parte de la corte del rey Roberto de Anjou. Su obra más importante es El Decamerón, iniciado en 1348 y acabado en 1353, una colección de cien relatos sobre un grupo de amigos que escapan a un brote de peste y se entretienen unos a otros durante un periodo de diez días con una serie de relatos contados por cada uno de ellos por turno. La obra tiene una neta orientación realista, cotidiana y secular, anunciando el advenimiento de la novela moderna. Entre sus otros escritos se cuentan tres obras: su primer y extenso romance en prosa Il Filocolo (1336), Elegía de Madonna Fiammetta (1343-1344) -las dos referidas a amantes desdeñados- e Il Corbaccio (1354). También escribió una vida de Dante, con un comentario de la Divina Comedia, y varias obras eruditas, científicas y poéticas en latín. Sus últimos años los dedicó a la meditación religiosa. Fue nombrado en 1373 como lector oficial de Dante. Su serie de lecturas quedó interrumpida por una enfermedad en 1374, y falleció el 21 de diciembre de 1375.

¿Quién lo escribió?

Los hechos comenzaron a desarrollarse en forma acelerada. Primero se supo de un perro que había mordido a un anciano. Las autoridades confirmaron que el anciano había muerto por la infección que la mordedura le había causado. Días después, un niño jugando con su perro sufrió una herida por una mordedura del animal y también murió. Un perro fue encontrado muerto en el medio de la calle, padecía una enfermedad poco común. Una mujer de unos cuarenta años hizo una denuncia en el destacamento policial por el ataque del perro de su vecina; quería que la indemnizaran por los daños causados. La mujer y el perro murieron a los pocos días. La ciudad propuso exterminar a todos los perros callejeros para evitar la propagación de un virus que atacaba tanto a los animales como a las personas, pero no alcanzaron a capturar ni siquiera a la cuarta parte de los perros que en ese momento asediaban a la gente

Los olvidados

Ricardo Cardone

Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)

El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón

Los lados oscuros

Ricardo Cardone

Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.

Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre? En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite

Las dos criaturas

Ricardo Cardone

Cardone logra imágenes de una profundidad y una belleza tales que parecen alejarlo de la narrativa convencional para acercarlo a la prosa lírica. (Daniel Ruiz Rubini)

Xavier se muda a un departamento que le costó no pocos sacrificios y expectativas. ¿Qué puede suceder cuando un hombre cree concretar sus sueños y se dispone a disfrutarlos? Puede ocurrir —por ejemplo— que su historia se intercale con otras historias, y que ese abanico narrativo interpele al lector, que ponga en crisis su concepción del mundo, de los espacios, de la linealidad del tiempo, de los límites entre los sueños y la realidad, entre la ficción que atraviesa lo cotidiano y la cotidianeidad que atraviesa lo ficticio. En Las dos criaturas (recientemente publicado por Ediciones Ruines Circulares), Ricardo Cardone despliega un mecanismo literario que nos genera incertidumbre, porque todas las certezas que nos sostienen parecen temblar al adentrarnos en su nuevo libro

Edgardo Lois

Edgardo Lois
Edgardo Lois nació el 22 de abril de 1962 en Buenos Aires, Argentina. Es escritor y periodista. Integra la Secretaría de Redacción del periódico Desde Boedo, declarado de interés cultural por la legislatura porteña, desde julio de 2002. Actualmente publica notas periodísticas dentro del mismo periódico y colabora con Historias de la ciudad, Una revista de Buenos Aires, revista Francachela, revista La Idea fija. Colaboró con revista Onis Magazine, Lea, La actualidad en el arte, y Lys. Entre sus libros publicados se encuentran: Bitácora de lluvia, 1998

Claudio García Fanlo

Claudio García Fanlo
Claudio García Fanlo nació en Buenos Aires en 1960. Su infancia y adolescencia transcurrieron en las calles del barrio de Villa Crespo, en especial la mítica calle Murillo, y aunque luego migró hacia Caballito, siempre mantiene su domicilio original como evidencia de su verdadero origen. Es profesional en el área de sistemas; siempre vinculado al deporte, es triatleta y maratonista; Egresó del I.S.E.R. con el titulo de Libretista de radio y televisión. Realizó diversos trabajos en teatro, cine y radio. Apasionado por la historia y la filosofía antigua cursó durante varios años la carrera de Filosofía en la U

Un día como hoy en 1967 muere Samuel Eichelbaum

4 de mayo de 1967 - Muere Samuel Eichelbaum

¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

Entrevista a Osvaldo Bayer

Entrevista a Osvaldo Bayer

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Gacela del amor imprevisto

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre,

siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

Federico García Lorca

Diván del Tamarit (1936)
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