En la otra puerta

El beso

El beso, de Auguste Rodin

Auguste Rodin

1886

Esta escultura es de mármol y mide 1,90 x 1,20 x 1,15 mts.
Inspirada por el apasionado amor de Francesca da Rimini y Paolo Malatesta. Formaba parte de la gran obra inconclusa de Rodin Las Puertas del Infierno.
Antes de crear la versión en mármol, Rodin había hecho varias esculturas de menor tamaño en yeso, terracota y bronce. En principio fue llamada Francesca da Rimini, uno de los personajes del Infierno de Dante, que se enamoró del hermano de su marido, Paolo, a su vez casado. Enamorados mientras leían juntos la historia de Lanzarote y Ginebra, fueron descubiertos y asesinados por el marido de Francesca. En El Beso puede verse el libro en la mano de Paolo. Cuando los críticos de arte vieron la escultura en 1887, sugirieron el título menos específico de El Beso (Le Baiser) en lugar del de Francesca da Rimini.

¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

Carmen María de Jaén

Carmen María de Jaén

Las dos criaturas

Las dos criaturas

Por Daniel Ruiz Rubini

El poema de hoy

Benarés

Falsa y tupida
como un jardín calcado en un espejo,
la imaginada urbe
que no han visto nunca mis ojos
entreteje distancias
y repite sus casas inalcanzables.

El brusco sol
desgarra la completa oscuridad
de templos, muladares, cárceles, patios
y escalará los muros
y resplandecerá en un río sagrado.

Jadeante
la ciudad que oprimió un follaje de estrellas
desborda el horizonte
y en la mañana llena
de pasos y de sueño
la luz va abriendo como ramas las calles.

Juntamente amanece
en todas las persianas que miran al oriente
y la voz de un almuédano
apesadumbra desde su alta torre
el aire de este día
y anuncia a la ciudad de los muchos dioses
la soledad de Dios.

(Y pensar
que mientras juego con dudosas imágenes,
la ciudad que canto persiste
en un lugar predestinado del mundo,
con su topografía precisa,
poblada como un sueño,
con hospitales y cuarteles
y lentas alamedas
y hombres de labios podridos
que sienten frío en los dientes.

Jorge Luis Borges

Fervor de Buenos Aires (1923)
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