Como una buena madre

Ana María Shua

2001 - Cuento

Obras de Ana María Shua

  • 1967 - El sol y yo
  • 1980 - Soy paciente
  • 1981 - Los días de pesca
  • 1984 - Los amores de Laurita
  • 1984 - La sueñera
  • 1988 - Viajando se conoce gente
  • 1991 - El marido argentino promedio
  • 1992 - Casa de geishas
  • 1993 - Risas y emociones de la cocina judía
  • 1994 - El libro de los recuerdos
  • 1995 - El pueblo de los tontos
  • 1997 - La muerte como efecto secundario
  • 1998 - Como agua del manantial
  • 1998 - Cabras, mujeres y mulas
  • 1999 - Antología del amor apasionado
  • 2000 - Botánica del caos
  • 2001 - Como una buena madre
  • 2002 - Para decir te quiero
  • 2002 - El libro de los pecados
  • 2003 - Libros prohibidos
  • 2003 - El libro del ingenio y la sabiduría
  • 2004 - Historias verdaderas
  • 2004 - Temporada de fantasmas
  • 2005 - El libro de las mujeres
  • 2005 - El libro de las mujeres
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el título de la novela de Osvaldo Soriano en la que uno de sus personajes es el detective Marlowe?

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Ignacio Xurxo y Humberto Constantini, dos amigos escritores

    Ignacio Xurxo y Humberto Constantini, dos amigos escritores

    Por Edgardo Lois

    El poema de hoy

    La muerte de la luna

    En el parque confuso
    Que con lánguidas brisas el cielo sahúma,
    El ciprés, como un huso,
    Devana un ovillo de de bruma.
    El telar de la luna tiende en plata su urdimbre;
    Abandona la rada un lúgubre corsario,
    Y después suena un timbre
    En el vecindario.

    Sobre el horizonte malva
    De una mar argentina,
    En curva de frente calva
    La luna se inclina,
    O bien un vago nácar disemina
    Como la valva
    De una madreperla a flor del agua marina.

    Un brillo de lóbrego frasco
    Adquiere cada ola,
    Y la noche cual enorme peñasco
    Va quedándose inmensamente sola.

    Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
    La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
    Flota en la noche de blancor mortuorio
    Una benzoica insispidez de sanatorio,
    Y cada transeúnte
    Parece una silueta del Purgatorio.

    Con emoción prosaica,
    Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
    Una voz de hombre desgraciado, en que arde
    El calor negro del rom de Jamaica.
    Y reina en el espíritu con subconsciencie arcaica,
    El miedo de lo demasiado tarde.

    Tras del horizonte abstracto,
    Húndese al fin la luna con lúgubre abandono,
    Y las tinieblas palpan como el tacto
    De un helado y sombrío mono.
    Sobre las lunares huellas,
    A un azar de eternidad y desdicha,
    Orión juega su ficha
    En problemático dominó de estrellas.

    El frescor nocturno
    Triunfa de tu amoroso empeño,
    Y domina tu frente con peso taciturno
    El negro racimo del sueño.
    En el fugaz desvarío
    Con que te embargan soñadas visiones,
    Vacilan las constelaciones;
    Y en tu sueño formado de aroma y de estío,
    Flota un antiguo cansancio
    De Bizancio...

    Languideciendo en la íntima baranda,
    Sin ilusión alguna
    Contestas a mi trémula demanda.
    Al mismo tiempo que la luna,
    Una gran perla se apaga en tu meñique;
    Disipa la brisa retardados sonrojos;
    Y el cielo como una barca que se va a pique,
    Definitivamente naufraga en tus ojos.

    Leopoldo Lugones

    Lunario sentimental (1909)
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