En la otra puerta

El libro del ingenio y la sabiduría

Ana María Shua

2003 - Antología

Alfaguara

Obras de Ana María Shua

  • 2003 - El libro del ingenio y la sabiduría - (Antología)
  • 2002 - El libro de los pecados - (Antología)
  • 2001 - Como una buena madre - (Cuento)
  • 2000 - Botánica del caos - (Cuentos)
  • 1999 - Antología del amor apasionado - (Antología)
  • 1998 - Como agua del manantial - (Coplas populares)
  • 1998 - Cabras, mujeres y mulas - (Antología)
  • 1997 - La muerte como efecto secundario - (Novela)
  • 1995 - El pueblo de los tontos - (Humor)
  • 1994 - El libro de los recuerdos - (Novela)
  • 1992 - Casa de geishas - (Cuentos)
  • 1991 - El marido argentino promedio - (Humor)
  • 1988 - Viajando se conoce gente - (Cuentos)
  • 1984 - Los amores de Laurita - (Novela)
  • 1984 - La sueñera - (Cuento)
  • 1981 - Los días de pesca - (Cuentos)
  • 1980 - Soy paciente - (Novela)
  • 1967 - El sol y yo - (Poemas)
  • ¿Cuál de estas tres novelas pertenece a James Joyce?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amor América

    Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales; fueron las cordilleras, en cuya onda raída el cóndor o la nieve parecían inmóviles; fue la humedad y la espesura, el trueno sin nombre todavía, las pampas planetarias. El hombre tierra fue, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla; fue cántaro caribe, piedra chibcha, copa imperial o sílice araucana. Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura de su arma de cristal humedecida, las iniciales de la tierra estaban escritas. Nadie pudo recordarlas después: el viento las olvidó, el idioma del agua fue enterrado, las claves se perdieron o se inundaron de silencio o sangre. No se perdió la vida, hermanos pastorales. Pero como una rosa salvaje cayó una gota roja en la espesura, y se apagó una lámpara de tierra. Yo estoy aquí para contar la historia. Desde la paz del búfalo hasta las azotadas arenas de la tierra final, en las espumas acumuladas de la luz antártica, y por las madrigueras despeñadas de la sombría paz venezolana, te busqué, padre mío, joven guerrero de tiniebla y cobre, o tú, planta nupcial, cabellera indomable, madre caimán, metálica paloma. Yo, incásico del légamo, toqué la piedra y dije: ¿Quién me espera? Y apreté la mano sobre un puñado de cristal vacío. Pero anduve entre flores zapotecas, y dulce era la luz como un venado, y era la sombra como un párpado verde. Tierra mía sin nombre, sin América, estambre equinoccial, lanza de púrpura, tu aroma me trepó por raíces hasta la copa que bebía, hasta la más delgada palabra aún no nacida de mi boca.

    Pablo Neruda

    Canto general (1950)
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