En la otra puerta

La filosofía y el barro de la historia

La filosofía y el barro de la historia, de José Pablo Feinmann

José Pablo Feinmann

2008 - Ensayo

Planeta

En este libro esencial, José Pablo Feinmann aborda los grandes nombres de la filosofía occidental "Descartes, Hegel, Marx, Nietzsche, Heidegger, Sartre, Foucault, Adorno y Horkheimer, Derrida" no como cristalizados "héroes del pensamiento" sino como representantes de cada época en la que les tocó vivir. La convicción que ha motivado este trabajo es que la filosofía tiene que ayudar a comprender la historia, ya que cada filosofía es hija de una época, que a la vez expresa, refleja e ilumina. La de Feinmann es una mirada crítica y reclama que la filosofía vuelva a pensar en el sujeto, en la historia y en la política, que salga a la calle, al riesgo, a participar activamente en los tumultuosos problemas del ser humano.Como dice en el prólogo el filósofo "y traductor de Ser y Tiempo al italiano" Franco Volpi: Lo que encontramos en estas páginas apasionantes es un inagotable tanque de ideas, un formidable gimnasio para pensar, un ejercicio de lucidez e inteligencia crítica. Dialogar con los filósofos que Feinmann presenta nos entrena a pensar, a plantear problemas, a poner en cuestión y a averiguar la consistencia de las convicciones según las cuales vivimos.

Nos enseña a vigilar, a luchar contra la resistencia tenaz de los prejuicios, a liberarnos de la tiranía de lo obvio y de lo habitual.Dialogar con los grandes filósofos que Feinmann nos presenta, entrar en sus teorías, seguir sus argumentaciones, es una excelente escuela de pensamiento pues nos obliga a enfrentarnos con lo que nosotros mismos no habíamos pensado.Son los mejores maestros con los que podemos aprender, los mejores interlocutores con los que podemos dialogar, los libros que debemos leer. En suma, un patrimonio inestimable de sabiduría. Por eso estas páginas no son neutrales: nos dejan más fuertes o más débiles, más felices o más tristes, más seguros o más inciertos, nunca como antes.Desde sus primeras páginas, La filosofía y el barro de la historia nos interpela: En estos tiempos de reinado del sujeto absoluto comunicacional, en los que resulta difícil descifrar los sofisticados métodos del poder para dominar la existencia, es hora de volver a la filosofía, para que su lucidez y su relación crítica nos vuelvan a iluminar. Y Feinmann nos contagia su pasión con admirable claridad expositiva.

Obras de José Pablo Feinmann

  • 2008 - La filosofía y el barro de la historia - (Ensayo)
  • 2000 - Pasiones de celuloide. Ensayos y variedades sobre cine - (Textos para cine)
  • 1982 - Filosofía y nación - (Ensayo)
  • 1974 - El peronismo y la primacía de la política - (Ensayo)
  • ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosímiles''

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Sonetos corporales

    1

    Lloraba recio, golpeando, oscuro,
    las humanas paredes sin salida.
    Para marcarlo de una sacudida,
    lo esperaba la luz fuera del muro.
    Grito en la entraña que lo hincó, futuro,
    desventuradamente y resistida
    por la misma cerdada, abierta herida
    que ha de exponerlo al primer golpe duro.
    ¡Qué desconsolación y qué ventura!
    Monstruo batido en sangre, descuajado
    de la cueva carnal del sufrimiento.
    Mama la luz y agótala, criatura,
    tabícala en tu ser iluminado,
    que mamas con la leche el pensamiento.

    2

    Asombro de la estrella ante el destello
    de su cardada lumbre en alborozo.
    Sueña el melocotón en que su bozo
    al aire pueda amanecer cabello.
    Atónito el limón y agriado el cuello,
    sufre en la greña del membrillo mozo,
    y no hay para la rosa mayor gozo
    que ver sus piernas de espinado vello.
    Ensombrecida entre las lajas, triste
    de sufrirlas tan duras y tan solas,
    lisas para el desnudo de sus manos,
    ante el crinado mar que las embiste,
    mira la adolescente por las olas
    poblársele las ingles de vilanos.

    3

    Huele a sangre mezclada con espliego,
    venida entre un olor de resplandores.
    A sangre huelen las quemadas flores
    y a súbito ciprés de sangre el fuego.
    Del aire baja un repentino riego
    de astro y sangre resueltos en olores,
    y un tornado de aromas y colores
    al mundo deja por la sangre ciego.
    Fría y enferma y sin dormir y aullando,
    desatada la fiebre va saltando,
    como un temblor, por las terrazas solas.
    Coagulada la luna en la cornisa,
    mira la adolescente sin camisa
    poblársele las ingles de amapolas.

    4

    Un papel desvelado en su blancura.
    La hoja blanca de un álamo intachable.
    El revés de un jazmín insobornable.
    Una azucena virgen de escritura.
    El albo viso de una córnea pura.
    La piel del agua impúber e impecable.
    El dorso de una estrella invulnerable
    sobre lo opuesto a una paloma oscura.
    Lo blanco a lo más blanco desafía.
    Se asesinan de cal los carmesíes
    y el pelo rubio de la luz es cano.
    Nada se atreve a desdecir al día.
    Mas todo se me mancha de alhelíes
    por la movida nieve de una mano.

    5

    Nace en las ingles un calor callado,
    como un rumor de espuma silencioso.
    Su dura mimbre el tulipán precioso
    dobla sin agua, vivo y agotado.
    Crece en la sangre un desasosegado,
    urgente pensamiento belicoso.
    La exhausta flor perdida en su reposo
    rompe su sueño en la raíz mojado.
    Salta la tierra y de su entraña pierde
    savia, venero y alameda verde.
    Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.
    La vida hiende vida en plena vida.
    Y aunque la muerte gane la partida,
    todo es un campo alegre de batalla.

    Rafael Alberti

    Entre el clavel y la espada (1941)
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