En la otra puerta

La Indulgencia del talismán

La Indulgencia del talismán, de María Elena  Disandro

María Elena Disandro

2009 - Novela

De los Cuatro Vientos

Una vorágine de amores prohibidos y apariciones inquietantes. Personajes que engañan en forma desmedida y lujuriosa. La lucha entre el bien y el mal, encarnada en los protagonistas de esta historia cuyo argumento se abre hacia un misterio o hacia un punto irreversible: cambiar el curso del universo o producir el caos de la creación.
Un ambiente nutrido de mitología escandinava, propicia un marco subyugante a las pasiones e infidelidades que se tejen y atraviesan fragmentos cargados de sugerencias: “Había encontrado datos sobre la serpiente: ‘astuta y ambiciosa, está siempre muy alerta, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, es hiperactiva y manipuladora. Se la vincula con la energía sexual con inclinación hacia la lujuria y el deseo incontenible’”.

Textos para leer de La Indulgencia del talismán

  • La indulgencia del talismán (fragmentos) (Novela)
  • Obras de María Elena Disandro

  • 2009 - La Indulgencia del talismán - (Novela)
  • 2004 - Osadía literaria - (Cuentos)
  • ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Manuel Lozano

    Manuel Lozano

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Juan López y John Ward



    Les tocó en suerte una época extraña.

    El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

    López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

    El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

    Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

    Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

    El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias