En la otra puerta

Miradas escritas al acrílico

Miradas escritas al acrílico, de Edgardo Lois

Edgardo Lois

2009 - Narrativa

Literaria Ediciones

Suele confundirse profundo con complicado cuando en realidad es exactamente lo contrario lo simple y lo profundo se intersecan en el punto exacto del arte. La ciudad y sus personajes tiernos y monstruosos desposeídos y patéticos, el barrio, el tango, la memoria, la realidad al alcance de todos constituyen los temas recurrentes de Edgardo Lois. En realidad las temáticas de la literatura en general son siempre las mismas y hasta quizá digan lo mismo. El problema consiste en cómo se dice. En Bitácora de la lluvia, Vampiros en la mitología de la tristeza o Del exilio dentro de la misma casa (Tango novelado), y La Caramba en 24 hojas Anotaciones en la Villa de Merlo, Edgardo Lois nos guió por su mitología personal, la que cada poeta interpreta según el alcance y posición de la mirada. Miradas escritas al acrílico son treinta y seis pinturas de la ciudad de todos los días, y también, de la otra ciudad, la interna, la que portamos en nuestro interior y a la que Lois le pone el tono adecuado que va de lo oscuro a lo brillante. Su título no es caprichoso y tiene la intención de una promesa que se cumple. El mismo autor lo anticipa en su prólogo: De la misma forma en que mi viejo se ausenta por momentos del óleo, en recreos de escritura de mis historias largas, nacieron mis Miradas escritas al acrílico.

Otto Carlos Miller

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Obras de Edgardo Lois

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    La revolución no cumplió

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Ésa es tu pena

    Ésa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
    y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no
    vuelven.
    Colócala a la altura de tus ojos
    y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
    o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
    o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
    Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
    Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
    un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del
    reverso del cielo.
    Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
    y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
    No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
    sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de
    olvido.
    Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
    No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
    aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
    No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
    Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
    sepúltala en tu pecho hasta el final,
    hasta la empuñadura.

    Olga Orozco

    En el revés del cielo (1987)
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