En la otra puerta

Miradas escritas al acrílico

Miradas escritas al acrílico, de Edgardo Lois

Edgardo Lois

2009 - Narrativa

Literaria Ediciones

Suele confundirse profundo con complicado cuando en realidad es exactamente lo contrario lo simple y lo profundo se intersecan en el punto exacto del arte. La ciudad y sus personajes tiernos y monstruosos desposeídos y patéticos, el barrio, el tango, la memoria, la realidad al alcance de todos constituyen los temas recurrentes de Edgardo Lois. En realidad las temáticas de la literatura en general son siempre las mismas y hasta quizá digan lo mismo. El problema consiste en cómo se dice. En Bitácora de la lluvia, Vampiros en la mitología de la tristeza o Del exilio dentro de la misma casa (Tango novelado), y La Caramba en 24 hojas Anotaciones en la Villa de Merlo, Edgardo Lois nos guió por su mitología personal, la que cada poeta interpreta según el alcance y posición de la mirada. Miradas escritas al acrílico son treinta y seis pinturas de la ciudad de todos los días, y también, de la otra ciudad, la interna, la que portamos en nuestro interior y a la que Lois le pone el tono adecuado que va de lo oscuro a lo brillante. Su título no es caprichoso y tiene la intención de una promesa que se cumple. El mismo autor lo anticipa en su prólogo: De la misma forma en que mi viejo se ausenta por momentos del óleo, en recreos de escritura de mis historias largas, nacieron mis Miradas escritas al acrílico.

Otto Carlos Miller

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Obras de Edgardo Lois

  • 2009 - Miradas escritas al acrílico - (Narrativa)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Hugo Ditaranto

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Llaneza

    A Haydée Lange

    Se abre la verja del jardín
    con la docilidad de la página
    que una frecuente devoción interroga
    y adentro las miradas
    no precisan fijarse en los objetos
    que ya están cabalmente en la memoria.

    Conozco las costumbres y las almas
    y ese dialecto de alusiones
    que toda agrupación humana va urdiendo.

    No necesito hablar
    ni mentir privilegios;
    bien me conocen quienes aquí me rodean,
    bien saben mis congojas y mi flaqueza.

    Eso es alcanzar lo más alto,
    lo que tal vez nos dará el Cielo:
    no admiraciones ni victorias
    sino sencillamente ser admitidos
    como parte de una Realidad innegable,
    como las piedras y los árboles.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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