Adriana es una compositora y directora de orquesta bilbaína que quiere componer la obra perfecta. Cuando la cree realizada la dirige ella misma en la ciudad de Ámsterdam.
La acogida es muy desigual. Adriana se siente desconsolada y se encierra en su casa sin querer ver a nadie.
Sólo pasea, ni siquiera quiere escuchar la música de otros compositores, le produce un dolor indescriptible.
Todo cambiará cuando, en uno de sus solitarios paseos, conoce a un curioso personaje: Gaueko.
Hacia el centro arrastra Borges su peón
Al acecho, un alfil bate a Borges en defensa
Ya no hay trama que otra trama empiece
Queda solo Borges frente a Borges
Un reloj rige el fatal destino del combate
En blanco y en negro se libra la cruzada
Blanco como la endeble pieza que gobierna
Negro como el tiempo insurrecto
y el devenir sombrío
Mueve Borges a su reina enfurecida
Jaque a Borges, piensa Borges
El infinito reloj otra vez cambia de mano
Tumba Borges la pieza sometida
He vencido a Borges, dice Borges
Tablero como polvo, reloj como agonía