En un mundo regido por la magia, el equilibrio lo es todo.
Siglos atrás, cuando por fin se logró la paz, se estableció el sistema de las cuatro Órdenes: Agua, Fuego, Tierra y Aire; unidas bajo una Cofradía.
Mantener el deseado equilibrio se convirtió casi en una religión. Ahora ese equilibrio se está rompiendo y la paz se encuentra amenazada.
Mientras la Cofradía trata de encontrar la razón de esta ruptura, y reparar el deseado equilibrio, el control que mantiene sobre las Órdenes comienza a desvanecerse.
Kendria, una joven adepta de la Cofradía, tratará de mantenerse alejada de estos hechos mientras lucha contra sus propios fantasmas. Pero será inevitablemente arrastrada al centro de los eventos. Allí descubrirá que no sólo era su destino participar en ellos, sino que el destino de su mundo está en sus manos.
Brillante como la noche se va
Lleva hojas ciegas en las manos
Cielos de rayos de estrellas de balas
Se va como se va la hora más deseada
Nada es tan blando como el plomo del disparo
Como la lluvia en la piel y duerme apenas
La noche es luz de tierra en los ojos
La lluvia como las horas hasta que dejen de gotear
Un dolor a sangre hay en el pecho
Un dolor nauseabundo a huesos podridos
Un dolor a lluvia que no cesa
Un dolor a sombra mojada
El disparo se oye como una cama vacía
El silencio pólvora en el pecho
Y nada más nube de azufre
Brillante como la noche que no vuelve
Se va