Este libro no pretende apagar tu sed. Unas veces será agua y otras, arena. No hay por qué compartir mis claroscuros, esa luz que me encandila o esa oscuridad que me enceguece. Correrás el riesgo de transitar el límite borroso que separa esos desiertos como una alternativa; pero si callas conmigo y escuchas tu silencio entre líneas, aquí beberemos.
¿Cuántos versos tardará en morir este poema?
¿Doce?
¿Once?
¿Cuál será la última palabra que la soga tense?
Nueve versos hacharán la silla
Este poema es la suma de todos los herejes
Nació del corazón sensible que la poesía llaga
Hoy lo alumbra la razón que mide y califica
Olvidó la fibra que al llanto ahoga
La bocanada del último suspiro
El vacío del amor
Ahora cuenta versos
Queda uno inútil
De donde le cuelga el cuello