En la otra puerta

La balada del álamo carolina

La balada del álamo carolina, de Haroldo Conti

Haroldo Conti

1975 - Cuento

La balada del álamo carolina es, junto a Sudeste, uno de los libros más reconocidos de Haroldo Conti. Para muchos, se trata del mejor. Escrito con la prosa de sencillez deslumbrante que caracteriza gran parte de su literatura, reúne once cuentos donde reina la emoción discreta, la suave ironía, la compasión. Sus temas, eternas variaciones sobre lo mismo -la soledad, la historia anónima, las pequeñas cosas de la vida, el paisaje-, no rozan jamás el lugar común. Sus personajes nunca son meros soportes de una idea. Por el contrario, se trata siempre de seres de carne y hueso, imperfectos, humanísticos y, por eso, memorables.

Obras de Haroldo Conti

  • 1994 - Los novios y otros cuentos - (Cuento)
  • 1975 - Mascaró el cazador americano - (Novela)
  • 1975 - La balada del álamo carolina - (Cuento)
  • 1971 - En vida - (Novela)
  • 1967 - Con otra gente - (Cuento)
  • 1966 - Alrededor de la jaula - (Novela)
  • 1964 - Todos los veranos - (Cuento)
  • 1962 - Sudeste - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Con qué seudónimo firmó Cortázar su libro de poemas Presencia?

    Entrevista a la escritora Genma Sánchez Mugarra

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Calle desconocida

    Penumbra de la paloma
    llamaron los hebreos a la iniciación de la tarde
    cuando la sombra no entorpece los pasos
    y la venida de la noche se advierte
    como una música esperada y antigua,
    como un grato declive.

    En esa hora en que la luz
    tiene una figura de arena,
    di con una calle ignorada,
    abierta en noble anchura de terraza,
    cuyas cornisas y paredes mostraban
    colores blandos como el mismo cielo
    que conmovía el fondo.

    Todo -la medianía de las casas,
    las modestas balaustradas y llamadores,
    tal vez una esperanza de niña en los balcones-
    entró en mi vano corazón
    con limpidez de lágrima.

    Quizá esa hora de la tarde de plata
    diera su ternura a la calle,
    haciéndola tan real como un verso
    olvidado y recuperado.

    Sólo después reflexioné
    que aquella calle de la tarde era ajena,
    que toda casa es un candelabro
    donde las vidas de los hombres arden
    como velas aisladas,
    que todo inmediato paso nuestro
    camina sobre Gólgotas.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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