En la otra puerta

Los siete locos

Los siete locos, de Roberto Arlt

Roberto Arlt

1929 - Novela

Latina

El protagonista de Los siete locos (1929), Remo Erdosain, es un triste cobrador de una empresa a la que le robó dinero. Y encima lo descubren. Y encima lo delató Barsut, el primo de su mujer. Y encima su esposa lo abandonó por otro hombre. Y cuando todo se desmorona, lo único que se le ocurre es formar parte de la Sociedad Secreta que planea su amigo el Astrólogo para cambiar el mundo. Al final de la novela se anuncia que la acción de la misma proseguirá en otra titulada Los lanzallamas (1931), que es sin duda su obra con el texto más poderoso, así como del más complejo y de mayor riqueza interpretativa.

Obras de Roberto Arlt

  • 1958 - Aguafuertes porteñas - (Artículos)
  • 1941 - El criador de gorilas - (Cuento)
  • 1941 - Un viaje terrible - (Cuento)
  • 1937 - La isla desierta - (Teatro)
  • 1936 - Saverio el cruel - (Teatro)
  • 1936 - El fabricante de fantasmas - (Teatro)
  • 1934 - La juerga de las polichinelas - (Teatro)
  • 1934 - Un hombre sensible - (Teatro)
  • 1933 - El jorobadito - (Cuento)
  • 1932 - El amor brujo - (Novela)
  • 1932 - Prueba de amor - (Teatro)
  • 1931 - Los lanzallamas - (Novela)
  • 1929 - Los siete locos - (Novela)
  • 1926 - El juguete rabioso - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    En el cuento de Borges, ¿en qué lugar de la casa que visita el narrador se encuentra el Aleph?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El mar. La mar

    El mar. ¡Sólo la mar!
    ¿Por qué me trajiste, padre,
    a la ciudad?
    ¿Por qué me desenterraste
    del mar?
    En sueños, la marejada
    me tira del corazón.
    Se lo quisiera llevar.
    Padre, ¿por qué me trajiste
    acá?

    Gimiendo por ver el mar,
    un marinerito en tierra
    iza al aire este lamento:
    ¡Hay mi blusa marinera!
    Siempre me la inflaba el viento
    al divisar la escollera.

    ...Y ya estarán los esteros
    rezumando azul del mar.
    ¡Dejadme ser, salineros,
    granito del salinar!
    ¡Qué bien, a la madrugada,
    correr en las vagonetas,
    llenas de nieve salada,
    hacia las blancas casetas!
    ¡Dejo de ser marinero,
    madre, por ser salinero!

    Branquias quisiera tener,
    porque me quiero casar.
    Mi novia vive en el mar
    y nunca la puedo ver.
    Madruguera, plantadora,
    allá en los valles salinos.
    ¡Novia mía, labradora
    de los huertos submarinos!
    ¡Yo nunca te podré ver
    jardinera en tus jardines
    albos del amanecer!

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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