En la otra puerta

Retrato en sepia

Isabel Allende

2000 - Novela

Sudamericana

Narrada en la voz de una joven mujer, ésta es una magnífica novela histórica, situada a finales del siglo XIX en Chile, y una portentosa saga familiar en la que reencontramos algunos personajes de Hija de la fortuna y de La casa de los espíritus, novelas cumbres en la obra de Isabel Allende. El tema principal es la memoria y los secretos de familia. La protagonista, Aurora del Valle, sufre un trauma brutal que determina su carácter y borra de su mente los primeros cinco años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, libre de muchas de las limitaciones que oprimen a las mujeres de su época, pero atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traición del hombre que ama y la soledad, decide explorar el misterio de su pasado. Una obra de extraordinaria dimensión humana que eleva la narrativa de la autora a cotas de perfección literaria.

Obras de Isabel Allende

  • 2007 - La suma de los días - (Autobiografía)
  • 2000 - Retrato en sepia - (Novela)
  • 1991 - El plan infinito - (Novela)
  • Un día como hoy en 1914 nace Adolfo Bioy Casares

    15 de septiembre de 1914 - Nace Adolfo Bioy Casares

    ¿Cuál de estas tres novelas pertenece a James Joyce?

    Ana María Shua

    Ana María Shua

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amor América

    Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales; fueron las cordilleras, en cuya onda raída el cóndor o la nieve parecían inmóviles; fue la humedad y la espesura, el trueno sin nombre todavía, las pampas planetarias. El hombre tierra fue, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla; fue cántaro caribe, piedra chibcha, copa imperial o sílice araucana. Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura de su arma de cristal humedecida, las iniciales de la tierra estaban escritas. Nadie pudo recordarlas después: el viento las olvidó, el idioma del agua fue enterrado, las claves se perdieron o se inundaron de silencio o sangre. No se perdió la vida, hermanos pastorales. Pero como una rosa salvaje cayó una gota roja en la espesura, y se apagó una lámpara de tierra. Yo estoy aquí para contar la historia. Desde la paz del búfalo hasta las azotadas arenas de la tierra final, en las espumas acumuladas de la luz antártica, y por las madrigueras despeñadas de la sombría paz venezolana, te busqué, padre mío, joven guerrero de tiniebla y cobre, o tú, planta nupcial, cabellera indomable, madre caimán, metálica paloma. Yo, incásico del légamo, toqué la piedra y dije: ¿Quién me espera? Y apreté la mano sobre un puñado de cristal vacío. Pero anduve entre flores zapotecas, y dulce era la luz como un venado, y era la sombra como un párpado verde. Tierra mía sin nombre, sin América, estambre equinoccial, lanza de púrpura, tu aroma me trepó por raíces hasta la copa que bebía, hasta la más delgada palabra aún no nacida de mi boca.

    Pablo Neruda

    Canto general (1950)
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