En la otra puerta

Filosofía y nación

José Pablo Feinmann

1982 - Ensayo

Obras de José Pablo Feinmann

  • 2008 - La filosofía y el barro de la historia - (Ensayo)
  • 2000 - Pasiones de celuloide. Ensayos y variedades sobre cine - (Textos para cine)
  • 1982 - Filosofía y nación - (Ensayo)
  • 1974 - El peronismo y la primacía de la política - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1914 nace Nicanor Parra

    5 de septiembre de 1914 - Nace Nicanor Parra

    Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia, Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso; Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan: No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo; Ya que nosotros mismos no somos más que seres (Como el dios mismo no es otra cosa que dios) Ya que no hablamos para ser escuchados Sino que para que los demás hablen Y el eco es anterior a las voces que lo producen, Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos En el jardín que bosteza y que se llena de aire, Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir Para poder resucitar después tranquilamente Cuando se ha usado en exceso de la mujer; Ya que también existe un cielo en el infierno, Dejad que yo también haga algunas cosas: Yo quiero hacer un ruido con los pies Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Versos de catorce

    A mi ciudad de patios cóncavos como cántaros
    y de calles que surcan las leguas como un vuelo,
    a mi ciudad de esquinas con aureola de ocaso
    y arrabales azules, hechos de firmamento,

    a mi ciudad que se abre clara como una pampa,
    yo volví de las tierras antiguas del naciente
    y recobré sus casas y la luz de sus casas
    y esa modesta luz que urgen los almacenes

    y supe en las orillas, del querer, que es de todos
    y a punta de poniente desangré el pecho en salmos
    y canté la aceptada costumbre de estar solo
    y el retazo de pampa colorada de un patio.

    Dije las calesitas, noria de los domingos
    y el paredón que agrieta la sombra de un paraíso,
    y el destino que acecha tácito, en el cuchillo,
    y la noche olorosa como un mate curado.

    Yo presentí la entraña de la voz las orillas,
    palabra que en la tierra pone el azar del agua
    y que da a las afueras su aventura infinita
    y a los vagos campitos un sentido de playa.

    Así voy devolviéndole a Dios unos centavos
    del caudal infinito que me pone en las manos.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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