En la otra puerta

Eso

Juan Gelman

1983 - Poesía

Obras de Juan Gelman

  • 1999 - Nueva prosa de prensa - (Periodístico)
  • 1997 - Debí decir te amo - (Antología)
  • 1997 - Prosa de prensa - (Periodístico)
  • 1986 - Composiciones - (Poesía)
  • 1983 - Eso - (Poesía)
  • 1983 - Dibaxu - (Poesía)
  • 1982 - Hacia el Sur - (Poesía)
  • 1980 - Hechos - (Poesía)
  • 1980 - Carta abierta - (Poesía)
  • 1980 - Si dulcemente - (Poesía)
  • 1980 - Bajo la lluvia ajena - (Prosa poética)
  • 1979 - Comentarios - (Poesía)
  • 1979 - Citas - (Poesía)
  • 1979 - Notas - (Poesía)
  • 1973 - Relaciones - (Poesía)
  • 1971 - Fábulas - (Poesía)
  • 1969 - Los poemas de Sidney West - (Poesía)
  • 1965 - Cólera Buey - (Poesía)
  • 1962 - Gotán - (Poesía)
  • 1961 - Velorio del solo - (Poesía)
  • 1959 - El juego en que andamos - (Poesía)
  • 1956 - Violín y otras cuestiones - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991 - Muere Gabriel Celaya

    En el cuento de Borges, ¿en qué lugar de la casa que visita el narrador se encuentra el Aleph?

    Antonio Barnés Vázquez.

    Antonio Barnés Vázquez.

    La de antes

    La de antes

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Rosas

    En la sala tranquila
    cuyo reloj austero derrama
    un tiempo ya sin aventuras ni asombro
    sobre la decente blancura
    que amortaja la pasión roja de la caoba,
    alguien, como reproche cariñoso,
    pronunció el nombre familiar y temido.

    La imagen del tirano
    abarrotó el instante,
    no clara como un mármol en la tarde,
    sino grande y umbría
    como la sombra de una montaña remota
    y conjeturas y memorias
    sucedieron a la mención eventual
    como un eco insondable.

    Famosamente infame
    su nombre fue desolación de las casas,
    idolátrico amor en el gauchaje
    y horror del tajo en la garganta.

    Hoy el olvido borra su censo de muertes,
    porque son venales las muertes
    si las pensamos como parte del Tiempo,
    es inmortalidad infatigable
    que anonada con silenciosa culpa las razas
    y en cuya herida siempre abierta
    que el último dios habrá de restañar el último día,
    cabe toda la sangre derramada.

    No se si Rosas
    fue sólo un ávido puñal como los abuelos decían;
    creo que fue como tu y yo
    un hecho entre los hechos
    que vivió en la zozobra cotidiana
    y dirigió para exaltaciones y penas
    la incertidumbre de otros.

    Ahora el mar es una larga separación
    entre la ceniza y la patria.

    Ya toda vida, por humilde que sea,
    puede pisar su nada y su noche.

    Ya Dios lo habrá olvidado
    y es menos una injuria que una piedad
    demorar su infinita disolución
    con limosnas de odio.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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