Bajo la lluvia ajena

Juan Gelman

1980 - Prosa poética

Obras de Juan Gelman

  • 1956 - Violín y otras cuestiones
  • 1959 - El juego en que andamos
  • 1961 - Velorio del solo
  • 1962 - Gotán
  • 1965 - Cólera Buey
  • 1969 - Los poemas de Sidney West
  • 1971 - Fábulas
  • 1973 - Relaciones
  • 1979 - Comentarios
  • 1979 - Citas
  • 1979 - Notas
  • 1980 - Hechos
  • 1980 - Carta abierta
  • 1980 - Si dulcemente
  • 1980 - Bajo la lluvia ajena
  • 1982 - Hacia el Sur
  • 1983 - Eso
  • 1983 - Dibaxu
  • 1986 - Composiciones
  • 1997 - Debí decir te amo
  • 1997 - Prosa de prensa
  • 1999 - Nueva prosa de prensa
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Entrevista a la escritora Genma Sánchez Mugarra

    Genma, bilbaína de pro, adora el arte. La música y la literatura se unen en su mundo de letras y notas. La historia y la docencia son otras de sus pasiones. Pero ante todo, impartiendo y escribiendo, transmite. Sabe llegar e inculcar el amor a las palabra

    Armando Tejada Gómez

    De ''negrito de la Media Luna a profeta del Viento''

    Por Miguel Longarini

    El poema de hoy

    Caminata

    Olorosa como un mate curado
    la noche acerca agrestes lejanías
    y despeja las calles
    que acompañan mi soledad,
    hechas de vago miedo y de largas líneas.

    La brisa trae corazonadas de campo,
    dulzura de las quintas, memorias de los álamos,
    que harán temblar bajo rigideces de asfalto
    la detenida tierra viva
    que oprime el peso de las casas.

    En vano la furtiva noche felina
    inquieta los balcones cerrados
    que en la tarde mostraron
    la notoria esperanza de las niñas.

    También está el silencio en los zaguanes.
    En la cóncava sombra
    vierten un tiempo vasto y generoso
    los relojes de la medianoche magnífica,
    un tiempo caudaloso
    donde todo soñar halla cabida,
    tiempo de anchura de alma, distinto
    de los avaros términos que miden
    las tareas del día.

    Yo soy el único espectador de esta calle;
    si dejara de verla se moriría.
    (Advierto un largo paredón erizado
    de una agresión de aristas
    y un farol amarillo que aventura
    su indecisión de luz.
    También advierto estrellas vacilantes).

    Grandiosa y viva
    como el plumaje oscuro de un Ángel
    cuyas alas tapan el día,
    la noche pierde las mediocres calles.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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