En la otra puerta

Baniano

Leopoldo Castilla

1995 - Poesía

Verbum - Madrid

Obras de Leopoldo Castilla

  • 2004 - Bambú - (Poesía)
  • 2004 - Línea de Fuga - (Poesía)
  • 2002 - Libro de Egipto - (Poesía)
  • 2001 - Nunca - (Poesía)
  • 2001 - Antología Poética - (Poesía)
  • 1999 - El árbol de la copla - (Poesía)
  • 1995 - Baniano - (Poesía)
  • 1991 - Teorema natural - (Poesía)
  • 1990 - Diario en la Perestroika - (Textos)
  • 1988 - Poesía argentina actual - (Textos)
  • 1987 - Nueva poesía argentina - (Textos)
  • 1985 - Campo de prueba - (Poesía)
  • 1984 - La luz naranja - (Textos)
  • 1982 - Versión de la materia - (Poesía)
  • 1975 - Odilón - (Textos)
  • 1974 - Generación terrestre - (Poesía)
  • 1971 - La lámpara en la lluvia - (Poesía)
  • 1968 - El espejo de fuego - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1888 nace Fernando Pessoa

    13 de junio de 1888 - Nace Fernando Pessoa

    Un día como hoy en 2008 se conmemora en Argentina el Día del Escritor

    13 de junio de 2008 - Se conmemora en Argentina el Día del Escritor

    ¿Cuál es la máxima obra poética de Juan Zorrilla de San Martín?

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Barrio sin luz

    ¿Se va la poesía de las cosas
    o no la puede condensar mi vida?
    Ayer —mirando el último crepúsculo—
    yo era un manchón de musgo entre unas ruinas.

    Las ciudades —hollines y venganzas—,
    la cochinada gris de los suburbios,
    la oficina que encorva las espaldas,
    el jefe de ojos turbios.

    Sangre de un arrebol sobre los cerros,
    sangre sobre las calles y las plazas,
    dolor de corazones rotos,
    podre de hastíos y de lágrimas.

    Un río abraza el arrabal
    como una mano helada que tienta en las tinieblas:
    sobre sus aguas se avergüenzan
    de verse las estrellas.

    Y las casas que esconden los deseos
    detrás de las ventanas luminosas,
    mientras afuera el viento
    lleva un poco de barro a cada rosa.

    Lejos... la bruma de las olvidanzas
    —humos espesos, tajamares rotos—,
    y el campo, ¡el campo verde!, en que jadean
    los bueyes y los hombres sudorosos.

    Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas,
    mordiendo solo todas las tristezas,
    como si el llanto fuera una semilla
    y yo el único surco de la tierra.

    Pablo Neruda

    Crepusculario (1923)
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