El fin de la aventura

Graham Greene

1951 - Novela

Obras de Graham Greene

  • 1925 - Babbling April
  • 1929 - Historia de una cobardía
  • 1930 - El nombre de la acción
  • 1932 - Rumour at Nightfall
  • 1932 - El tren de Estambul
  • 1934 - It's a Battlefield
  • 1935 - Inglaterra y yo
  • 1936 - Una pistola en venta
  • 1938 - Brighton, Parque de Atracciones
  • 1939 - El agente confidencial
  • 1940 - El poder y la gloria
  • 1943 - El ministro del miedo
  • 1948 - El revés de la Trama
  • 1950 - El tercer hombre
  • 1951 - El fin de la aventura
  • 1955 - El americano impasible
  • 1955 - El perdedor gana
  • 1958 - Nuestro hombre en la Habana
  • 1960 - Un Caso Acabado
  • 1965 - Los comediantes
  • 1969 - Viajes con mi tía
  • 1971 - Una especie de vida
  • 1973 - El Cónsul Honorario
  • 1978 - El factor humano
  • 1980 - El Dr. Fischer de Ginebra
  • 1980 - Vías de Escape
  • 1982 - Monseñor Quijote
  • 1985 - El décimo hombre
  • 1988 - El capitán y el enemigo
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Qué poeta argentino recibió el Premio Nacional de Poesía en 1997?

    Entrevista a una mujer de las letras

    Entrevista a una mujer de las letras

    Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

    Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

    Por Rolando Gabrielli

    El poema de hoy

    La canción desesperada

    Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Es la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazón llueven frías corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

    En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
    De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

    Todo te lo tragaste, como la lejanía.
    Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

    Era la alegre hora del asalto y el beso.
    La hora del estupor que ardía como un faro.

    Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
    turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

    En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
    Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
    Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

    Hice retroceder la muralla de sombra,
    anduve más allá del deseo y del acto.

    Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
    a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

    Como un vaso albergaste la infinita ternura,
    y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

    Era la negra, negra soledad de las islas,
    y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

    Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

    Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
    en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

    Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
    el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

    Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
    aún los racimos arden picoteados de pájaros.

    Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
    oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

    Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
    en que nos anudamos y nos desesperamos.

    Y la ternura, leve como el agua y la harina.
    Y la palabra apenas comenzada en los labios.

    Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
    y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

    Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
    qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

    De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
    De pie como un marino en la proa de un barco.

    Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
    Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

    Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
    descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Es la hora de partir, la dura y fría hora
    que la noche sujeta a todo horario.

    El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
    Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

    Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

    Es la hora de partir. Oh abandonado!

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias